CÓMO AFRONTAR LOS OBSTÁCULOS

Cima de la Montaña 2ALa palabra “Obstáculo” procede del latín y significa:” Impedimento, dificultad, inconveniente”.

No es lo mismo que un cambio (ver el artículo anterior), porque un cambio trae consigo novedad y mutación, mientras que el obstáculo es algo que se nos opone, que dificulta la realización de algo.

Los obstáculos son retos a superar. Tienen que ver con un esfuerzo y con una nueva adaptación; así como con la búsqueda de soluciones diferentes a las que nos habíamos aferrado.

Cada obstáculo moviliza en nosotros nuevos recursos internos, a veces desconocidos, que nos permiten poner en acción una nueva gama de posibilidades, llevándonos a aprender y a afrontar los nuevos retos que se nos vayan presentando.

“El hombre se hace ante la adversidad”, dice el escritor francés Antoine Saint-Exupery, autor del  cuento “El principito”.

Una vida sin obstáculos es una vida vacía, acomodada y plana.

Por ejemplo: La pérdida de un trabajo nos puede abrir a nuevas oportunidades que nos motiven más. Es cierto que el obstáculo, en un primer momento genera desasosiego, ansiedad e incertidumbre.

Esto es así porque los obstáculos requieren un esfuerzo para encontrar una nueva adaptación. Además, suelen vivirse con angustia porque hay que renunciar a antiguas posiciones y buscar otras opciones, antes no contempladas.

Para evolucionar como personas, para aprender y lograr una personalidad fuerte y con recursos no nos queda otra que afrontar los obstáculos, es más, aliarnos con ellos.

Otro Ejemplo: Una ruptura de pareja produce en un primer momento un desgarro, un derrumbe. Se ha roto la burbuja de cristal que cristal que proporcionaba la antigua unión. Es normal que la persona se sienta sumida en la tristeza y en un vacío desolador. Pero pasado el tiempo y habiendo realizado el proceso del duelo, se sale del trance con mayor madurez y sabiduría, conociendo a fondo que queremos y qué  no queremos de una relación de pareja.

HABILIDADES PARA ENFRENTAR OBSTACULOS.-

1.- Reflexionar.-

Definir con realismo y sin dramas el problema. Analizar todos los pormenores del obstáculo para enfrentarnos a él sin ansiedad y con eficacia.

2.- Búsqueda de información.-

Es de gran ayuda consultar a personas que hayan pasado por experiencias similares o bien buscar a un especialista del ramo que nos ocupa.

3.- Confianza.-

Confiar en el éxito de la estrategia elegida. Ello nos ayuda a minimizar las dudas obsesivas y la inseguridad.

4.-Aceptación de la realidad.-

La humildad y el “tener los pies en la tierra” disminuyen la ansiedad y el sufrimiento.

5.- Filosofía positiva y constructiva.-

Para controlar el pesimismo y la negatividad.

6.-Sentido del humor.-

Nos ayuda a relativizar y a desdramatizar.

ACTITUDES A EVITAR PARA AFRONTAR CON ÉXITO LOS OBSTÁCULOS.-

1.- Actitudes Evasivas.-

Es decir, tendencia a rehuir y evitar el problema, no afrontando lo que se nos viene encima. Evadir o rehuir una situación es un mecanismo de defensa muy habitual para escapar del miedo, de la ansiedad y de la angustia que nos puede producir un obstáculo. Ya he mencionado en otros artículos que el miedo crece cuanto más se intenta evitar. No nos queda más remedio que afrontar.

2.- Intolerancia ante la frustración.-

Las actitudes perfeccionistas soportan mal los obstáculos que se presentan en el camino, los imprevistos y la incertidumbre. Ante cualquier situación adversa, este tipo de personas se sienten frustradas; ya que cuanto mayores son las exigencias y las expectativas, mayor es la frustración, con la consiguiente aparición del sufrimiento y de la ansiedad.

En cambio, asumir que la realidad no es siempre como deseamos nos dota de la flexibilidad y fuerza necesaria para aportar nuevas soluciones.

3.-Evitar el diálogo interno negativo y el autoboicot.-

Es importante acostumbrarse a detectar esos auto mensajes negativos del tipo:” No voy a ser capaz”, “Me supera “, “ ¡ Qué fracaso!”….

Si queréis profundizar en este tema consultad en este mismo blog los siguientes artículos: “¿Bloqueas tu progreso?: El autoboicot” y “ El poder de los pensamientos”.

4.- No identificarnos demasiado con lo que nos ocurre.-

Hay que entrenarse para separar el ser interno que hay en nosotros con los acontecimientos que nos vienen de fuera. Para ello es bueno cultivar una cierta actitud de desapego. Este tema está más desarrollado en otros dos artículos: “Apegos y desapegos “ y  “La actitud del guerrero “.

 

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CÓMO AFRONTAR LOS CAMBIOS

 

aurora-equinoccio_takasaka“Rincón de Autoestima” quiere inaugurar un nuevo bloque de contenidos. Después de repasar las diferentes emociones y sus complejidades, vamos a abordar una nueva sección, más práctica, encaminada a enfrentar situaciones a veces difíciles, pero inevitables que se nos presentan en la vida. Esta nueva sección la he titulado: “Cómo afrontar”, siendo el primer tema del que vamos a ocuparnos: “Los cambios”.

La vida es en sí misma dinámica y cambiante. Ya lo decía el filósofo pre-socrático Heráclito: “Nada es. Todo cambia. Nadie puede bañarse dos veces en el mismo río. La realidad es cambiante y todo fluye. La sustancia primordial es el fuego, que fácilmente se transforma”.

Constantemente estamos sujetos a continuos cambios, tanto internos como externos. Podría decirse que lo natural es lo dinámico, no lo estático.

¿ Por qué entonces hay tanta aversión a los cambios?.¿ Por qué tanta resistencia ante algo que debe ser modificado?.

En otros artículos de este blog hemos hecho alusión  a la “compulsión de repetición”. Freud habla de ello en un artículo fundamental, de 1920 titulado:” Más allá del principio del placer”. El ser humano repite conductas y situaciones aunque no le supongan un beneficio. Esto es así porque la repetición y las rutinas producen sensación de seguridad y de control sobre algo. Además se une la “ley del mínimo esfuerzo”: repetir una conducta es lo fácil, cambiar e innovar es más difícil. Para innovar hay que ser creativo, arriesgado y quizá tener una cierta actitud de desapego.

La Psicología Evolutiva nos enseña que los primeros cuatro años de vida constituyen un periodo clave para la formación de los rasgos de carácter que más adelante van a condicionar nuestra manera de ser y de actuar. Es en este periodo de tiempo cuando se empiezan a gestar unos mecanismos psicológicos para controlar la angustia, el miedo, la frustración, etc,  que ocasionan tanto los conflictos internos como las agresiones externas. Los citados mecanismos reciben el nombre “de defensa”, porque por un lado protegen al sujeto, pero si son excesivos pueden llegar a convertirse en una armadura que aísla e insensibiliza. Un claro ejemplo está plasmado en la historia “El caballero de la armadura oxidada”, un relato ameno en clave simbólica de lo que estamos hablando.

Ante los cambios que se presentan en la vida (de trabajo, de residencia, de pareja, ante una pérdida, etc.) si nuestros patrones de conducta son muy rígido, nos va a costar mucho adaptarnos a las nuevas situaciones. Necesitamos flexibilidad para enfrentar lo nuevo.

Todo depende de las creencias que tengamos acerca de nosotros mismos. No es bueno tener demasiadas ideas preconcebidas de cómo somos. Al contrario, pensemos que el ser humano tiene la cualidad de ciertos metales, de ser dúctiles y adaptables. (Ver acerca de este tema en este mismo blog el artículo sobre la “resilencia” ).

Para realizar cambios sobre seguro habría que seguir la siguiente secuencia sin saltarse ningún paso: SENTIR/ PENSAR/ACTUAR.

1.- SENTIR.-

En un primer momento sentimos. Es la parte más instintiva y emocional. Quizá la más auténtica. Pero con respecto a los cambios, la primera emoción que surge es el miedo, el temor a lo desconocido .Ello nos provoca incertidumbre y ansiedad. Pero no obstante, hay que dar un paso más, confiando en nuestras intuiciones y arriesgar. El querer controlarlo todo  bloquea cualquier cambio. Ante las emociones y sentimientos hay que adoptar la actitud del observador: ver cómo se desencadenan, cómo descargan su energía y cómo desaparecen. Observar su comienzo, su desarrollo y su final.

El trabajo de observar las propias emociones es el que mejor nos permite romper las rutinas y las conductas automatizadas que nos esclavizan, que nos impiden cambiar .Observando nuestros vaivenes emocionales se amplía nuestra consciencia y nos permite ser más libres.

2.- PENSAR.-

El pensamiento es el filtro por donde deben pasar nuestros sentimientos y emociones. Es un nivel más sofisticado, ya que nos permite sopesar pros y contras de nuestras de nuestras futuras decisiones: hay que evaluar lo que se quiere cambiar, prevenir sus consecuencias, sopesar los riesgos, lo que perdemos y lo que vamos a ganar.

Se trata de analizar los pormenores del cambio y realizar una síntesis de lo que vamos a obtener. Todo ello contando con ciertos márgenes de error, porque ni somos infalibles ni podemos controlar todas las variables externas que nos rodean. En una palabra, arriesgar .Por último tomar la decisión que hayamos elegido, teniendo en cuenta que elegir significa renunciar a algo también. Es imposible tenerlo todo. Por ejemplo, si decido ponerme a dieta porque mi objetivo es perder algo de peso, tendré que aceptar que no voy a poder comer en un tiempo alimentos muy calóricos. A cambio, en unos meses podré ponerme otro tipo de ropa, además de estar más a gusto con mi imagen.

3.- ACTUAR.-

Después de haber tomado la decisión, a continuación, llevarla a la acción. En otras palabras, pasar de la teoría a la práctica. De lo contrario, todos nuestros deseos de cambio serán puras quimeras.

Todo cambio lleva implícito una especie de muerte simbólica. Abandonamos algo que ya no nos vale para arriesgarnos a otra opción. Una vez realizado el cambio se produce un renacimiento, ya que lo que hemos modificado conscientemente proporciona un mayor aumento de la autoestima, de la seguridad en las propias posibilidades y un enriquecimiento personal.

Los cambios tienen que ver también con el desarrollo de nuestras potencialidades, con la autorrealización y con la autonomía.

A veces la vida nos trae cambios inesperados, que escapan a nuestro control, pero si nuestra actitud es abierta y positiva, confiando en lo bueno que puedan traer, seremos personas más adaptables y sufriremos menos.

CONSEJOS PARA AFRONTAR LOS CAMBIOS.-

1.- Abandonar la actitud de perfeccionismo y de control por una actitud más flexible y fluida.

2.- No tener miedo a los fracasos porque en realidad no existen. El aprendizaje se realiza siempre mediante el proceso prueba/error. Para avanzar y construir algo, tenemos que contar con cierto nivel de incertidumbre y de imperfección.

3.- Acabar con la necesidad compulsiva de aprobación. Para ello en lugar de estar pendientes de la opinión de los demás acerca de nosotros, atender a nuestras necesidades y motivaciones. Vivimos “con” los demás, no “para” los demás.

4.- Centrarnos en el presente: el pasado ya pasó y el futuro está por venir.

Vivir el “aquí “y el “ahora” aumenta nuestra consciencia y nuestra capacidad de disfrutar de la vida.

5.- Si algo no funciona cambiarlo. Es mejor un pequeño ajuste que estar obsesionados por lo que no anda bien en nuestra vida.

6.- Aceptar el miedo. En lo positivo, el miedo sirve para protegernos. Si lo negamos o lo evitamos puede que nos paralice o nos bloque, mediante inhibiciones  y ataques de pánico.

Hay que aliarse con el miedo, no tenerlo como enemigo: Los valientes no es que no tengan miedo, sino que se alían a él para actuar.

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CULPA Y RESPONSABILIDAD

 

falso09Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, “Culpa” se define como:” Acción u omisión que provoca un sentimiento de responsabilidad por un daño causado”. También: “Imputación a alguien de una determinada acción como consecuencia de su conducta”.

La culpa no tendría significado sin la existencia de una ley o norma que se transgrede. Los individuos nos regimos por una serie de normas de conducta, que a veces varían de una sociedad a otra, aunque algunas son universalmente aceptadas como: no matar, no robar, no mentir, etc.

Así como en lo colectivo las naciones se rigen por constituciones que regulan las relaciones entre sus habitantes, en lo individual, cada sujeto somete su comportamiento según un código aprendido de sus padres, sus abuelos, profesores etc… Desde niños incorporamos, mediante un proceso llamado “Identificación” las normas que constituyen nuestra consciencia moral, cual brújula que nos orienta para saber discriminar lo que está bien de lo que está mal.

No solo incorporamos mediante la mencionada “Identificación” las normas de personas reales de nuestro entorno, sino también de personajes que admiramos de la ficción, sean super-héroes de cómics, personajes de libros o películas, así como de otros ámbitos, como el deporte o la política…

Freud llamó “Super-Yo” a este conjunto de normas morales interiorizadas, por las que los individuos regulan su conducta. También le da el nombre de “Consciencia Moral”.

Así como los países cuentan con cuerpos especiales ( Ejército, Policía, Tribunales de Justicia, etc) que garantizan el cumplimiento de las leyes, a nivel individual , el Super-Yo o Consciencia Moral es nuestro guardián interno que observa, vigila y culpabiliza si no cumplimos nuestros códigos morales de conducta.

Freud, en varios artículos, pero sobre todo en “El Yo y el Ello”, afirma que tenemos que admitir un desdoblamiento o dualidad en el interior del sujeto humano: El acusado sería el Yo y el acusador el Super-Yo.

Esta fragmentación en el interior de los individuos, reviste ciertos aspectos que habría que considerar:

1.- En sujetos sanos, la culpa tiene una connotación positiva, de aprendizaje. Podría hablarse de una “Culpa Funcional”, que lleva al arrepentimiento por la transgresión de la norma y posteriormente a una nueva adaptación o remodelación de la conducta: El sujeto ha aprendido de sus errores y evoluciona.

2.-En sujetos menos sanos, con fuertes tendencias obsesivas y perfeccionistas, que no toleran el menor error; intolerantes consigo mismos, así como poseedores de una gran rigidez y también, en individuos masoquistas morales, que exageran la trasgresión… En todos estos casos se dá un sentimiento de culpa patológico: autorreproches, sensación de indignidad, desesperación y hasta martirización. Aquí hablaríamos de una “Culpa Disfuncional”.

En el primer caso, la culpa y la posterior reacomodación de la conducta, aumentan la autoestima; mientras que en el segundo caso, no hay aprendizaje, sino aumento de la ansiedad y de la mortificación, todo lo cual hace que el sujeto se neurotice y su nivel de autoestima descienda.

Además, en el primer caso, la dualidad interna ( Yo / Super Yo ) queda equilibrada, como si hubiesen llegado a un nuevo status quo, después de una negociación. Por el contrario, en el segundo caso, el de la “Culpa Disfuncional”, la distancia entre el Yo y el Super Yo aumenta, creándose una fractura  insalvable entre los dos: Se constituye así un Super Yo sádico, que tortura a un Yo masoquista o victimista. Es decir, se instituye una relación sado-masoquista en el interior del sujeto. De este modo, el guardián de la conducta, se convierte en un nazi, en lugar de ser un padre protector.

Por ello, decía Freud: “Placer para un sistema ( Super Yo sádico ) y displacer para el otro ( Yo masoquista ).

También hay que tener en cuenta que el sentimiento de culpa patológico o Disfuncional, permanece a veces en el Inconsciente: El Yo o la Consciencia se siente culpable, pero desconoce el motivo de tal culpa. Un ejemplo de esto lo da Kaffka en su novela “El proceso “.

3.- Un tercer tipo de culpa, muy habitual en nuestros tiempos, tiene que ver con la desaprobación o condena que hacen otros de nuestros actos. En este caso concreto, lo que ocurre es que cuando alguien se siente culpable, lo que le pasa es que teme defraudar a alguien o no ser aceptado.

Esta “pseudo-culpa” no es verdadera constricción por haber realizado una mala acción, sino el simple miedo a sentirse rechazado o excluido.

Se trata en estos casos de una culpa social, porque en lugar de escuchar la propia voz interior de la consciencia, depende del juicio de los demás. Las consecuencias de este tipo de proceder es que el sujeto acabe frustrado, presionado y anulado, víctima de las opiniones ajenas. Todo lo cual va en contra de la propia autoestima, ya que ésta implica actuar de acuerdo con las propias percepciones y convicciones.

4.- Un caso aparte, lo ocupan los sujetos con narcicismo patológico.

Estos casos no suelen sentirse culpables. Como se sienten siempre justificados y en posesión de la verdad, proyectan las culpas a los demás, quedando ellos exentos de fallos. Si acaso, los narcisistas se sienten secretamente frustrados por no ser los primeros, los más exitosos, los que tienen más poder… Pero esto no es culpa. Es frustración narcisista.

Dejando a un lado la culpa funcional, que hace que aprendamos algo nuevo y enmendemos nuestros errores, los otros tipos de culpa, no nos llevan sino a un estancamiento personal y a un debilitamiento de la autoestima.

Culparnos de un modo morboso o culpar a los demás nos hace desistir de avanzar. Si nos sentimos siempre culpables y en falta, quiere decir que nos da miedo autoafirmarnos, que estamos paralizados y que la culpa se convierte en una coartada para no evolucionar.

Por ello es necesario ser honestos con nosotros mismos, con lo que sentimos, pensamos y deseamos; así como consecuentes con las decisiones que tomemos. De esta manera, pasaríamos de la culpa morbosa a la responsabilidad.

La responsabilidad supone atrevernos a cambiar las cosas para salir de estancamientos. Si asumimos ser responsables en nuestras vidas, si somos activos, en lugar de “hojas al viento”, seremos consecuentes, auténticos y por lo tanto, mas felices.

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LAS DISTINTAS CARAS DE LA ALEGRIA

2_thumbs_upSiguiendo con el tema de las emociones, no podíamos dejar de lado las que tienen que ver con los estados de alegría. Resulta interesante explorar los diferentes registros de la citada emoción.

1.- Alegría.-

Según el Diccionario de la Real academia de la Lengua, se define como: “Sentimiento grato y vivo, que suele manifestarse con signos exteriores. Es la emoción opuesta a la tristeza y revela ser signo de vitalidad y buena salud, tanto física como psíquica.

Todos hemos oído hablar del “poder curativo de la risa” y de “talleres de risoterapia”, así como Escuelas de Pensamiento Positivo, basadas en este funcionamiento optimista. (Ver en este mismo blog: “El poder de los pensamientos “).

La alegría está conectada entonces con la visión positiva del mundo y de los acontecimientos. Implica el goce de estar vivos y tiene que ver con una buena autoestima, con el saber disfrutar plenamente del presente, así como de gozar con las pequeñas cosas.

No está reñida con la aceptación de la realidad. Al contrario, este tipo de alegría nos hace tener “los pies en la tierra”.

2.-Euforia.-

Etimológicamente significa:” Buen estado de ánimo”. Sin embargo, la euforia es algo más intensa que la alegría. Se manifiesta cono una explosión de la misma. Suele tener que ver con la irrupción de acontecimientos externos, relacionados con algún logro, triunfo o victoria sobre algo o alguien: Sacarnos la lotería o acertar en las quinielas, conseguir un trabajo, aprobar un examen, recibir una buena noticia, etc… Frente a la alegría, la euforia es más intensa y mas fugaz: Algo así como una explosión masiva de alegría; pero mientras que un estado de alegría moderada puede prolongarse en el tiempo, la euforia, por lo general, tal como ha venido, se va.

El estado de euforia se caracteriza por las siguientes manifestaciones:

a): Sentimientos de triunfo, de grandeza.

b): Pensamiento rápido y acelerado.

c): Verborrea descontrolada.

d): Hiperactividad motora.

e): Cierta desinhibición en la conducta.

f): Explosión masiva de alegría.

Hasta aquí, alegría y euforia entran dentro del comportamiento humano totalmente normal.

3.- Manía y Estados Maníacos.-

La manía se define como: “Una especie de locura caracterizada por delirio general, agitación y tendencia al furor”. También: “Extravagancia, preocupación caprichosa por una cosa determinada”.

Así como la alegría es el reverso de la tristeza, la manía es la otra cara de la depresión y de la melancolía.

Freud, en su obra “Duelo y Melancolía” muestra que la manía tiene como base los mismos contenidos de la melancolía y que constituye una vía de escape de estados melancólicos.

Mélanie Klein, psicoanalista (mencionada en el anterior artículo sobre “La Envidia” ), en su obra. “El duelo y su relación con los estados maníacos-depresivos”, habla de la manía como un conjunto de defensas que intentan negar o al menos mitigar la depresión, la culpa y los sentimientos persecutorios, como veremos a continuación:

Con la manía, la omnipotencia tiene un papel fundamental, porque se llega a renegar de la realidad externa e interna.

Una persona de estas características rebaja y humilla a los demás, movidas por el deseo de dominarlos y controlarlos.

Sin embargo, este tipo de comportamientos maníacos tienen como fin defender a un “yo” precario e inmaduro, que huye de la culpa y de la depresión. Las actitudes maníacas también se emplean para combatir ansiedades de tipo paranoide (miedo a ser perseguido ). En el psiquismo omnipotente, el “otro” es el enemigo. El maníaco no quiere entonces depender de nadie, ya que las actitudes paranoides generan total desconfianza en los demás.

El modo de relación con sus semejantes de una persona maníaca sería:

a): Actitudes de Control, para reafirmar su Ego, manipula y extorsiona. Así satisface su necesidad de no dependencia y de estar por encima.

b).Actitudes de Triunfo. Se niegan los sentimientos de culpa y de pena por el otro. Hay total omnipotencia y se siente que se ha triunfado frente al objeto.

c): Actitudes de Desprecio. Consiste en negar que se valora al otro. No hay que sentir pena ni culpa por alguien a quien se desprecia. Así se puede seguir atacando.

Las defensas maníacas si forman parte habitual del carácter de una persona se denominan “caractereopatía maníaca “.Dichas personas manifestarían los siguientes rasgos:

a): Negarían la depresión por medio de la omnipotencia.

b): Negarían sentirse perseguidas. Para contrarrestar las ansiedades paranoides recurrirán a recursos como el chiste, el humor negro, la verborrea, la hiperactividad, etc.

Otro tipo de patología, mas grave, sería aquella en que se intercalan episodios depresivos y maníacos (Bipolaridad o Ciclotimia). En estos casos, las fases maníacas suelen ser más graves que las depresivas, porque se dan aspectos, además de los descritos en la Euforia:

a): Delirios de omnipotencia

b): Creencias fantasiosas en las propias capacidades y posibilidades.

c): Irritabilidad y Agresividad.

d): Falta de juicio de realidad.

e): Tendencia a abusar de estimulantes (alcohol, drogas).

f): Sensación de impunidad, de invulnerabilidad.

g): Imposibilidad de relajarse. Insomnio.

h): Tendencia a la práctica de actividades de riesgo, que pueden llegar a ser autopunitivas.

Estos casos mejoran mucho con la toma prolongada de antidepresivos y ansiolíticos, controlados por un psiquiatra, combinado con psicoterapia.

No quiero terminar el repaso de los diferentes registros de la alegría, sin hacer una reflexión. Dejando aparte los casos psicopatológicos, corren tiempos en que flota en el ambiente una exaltación del Ego y  del Narcisismo. Citando al sociólogo Zygmunt Bauman, vivimos en una sociedad “líquida”, donde se fomenta el individualismo. Se sustituye la Estética en lugar de Ética y el culto a la imagen que propician las nuevas tecnologías, fomentan un tipo de comunicación  en la que el código es aparentar optimismo, ser “especial”, “guay” y sin problemas. Todo el mundo en las redes sociales se esfuerza en mostrar su “mejor cara”.

Parecería un intento desesperado de huir de la condición humana real. ¿No constituye esto una postura maníaca?.

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UNA EMOCIÓN COMPLEJA: LA ENVIDIA.

espejoreinaEtimológicamente, la palabra  “Envidia” viene del Latín: “in video”, que significaba  “mirar con mal de ojo”, “mirar mal”.

La envidia es un sentimiento considerado negativo, incluso, vergonzoso, hasta para el propio envidioso. Es sentir tristeza por el bien de otro.

La envidia es una emoción que va por grados:

a): Envidia normal: Es querer o anhelar lo que otro posee, pero sin desear mal a la otra persona. Este tipo de envidia suele ser bastante habitual, no es vergonzosa y puede reconocerse.

b): Envidia patológica: No solo es anhelar un bien que otro posee, sino desearle mal al otro. El origen de la envidia patológica se encuentra en el Narcisismo. El envidioso patológico, sería un sujeto carente de autoestima y sumido en la inseguridad: querría ser “el preferido”, “el único”, “el mejor”, “el que más disfruta”…

 El filósofo Luis Vives  dice a éste respecto:   “Nadie que confía en su valía envidia los bienes del otro”.

Castilla del Pino, psiquiatra, añade:   “El envidioso no se acepta a sí mismo; se propone ser otro y esto, es un proyecto imposible”.

La envidia patológica se mezcla con el odio: Por eso es tan corrosiva. Además, es una pasión que aísla, porque  el envidioso construye un muro de separación entre él y los demás. Produce también una alteración en la percepción, porque todo lo bueno que pueda hacer el envidiado, es considerado como malo. Si además se suma un sentimiento de impotencia, la envidia se convierte en resentimiento. Esta  envidia ataca al otro sin más, solo por su pura existencia. Es odio narcisista.

Melanie Klein, psicoanalista austríaca (1882-1960), creadora de una teoría del funcionamiento psíquico temprano y cuyas contribuciones al Psicoanálisis y a la Psicopatología son importantísimas, explora en sus obras a fondo el tema de la envidia.

Considera Klein  que la envidia es un sentimiento que actúa desde el nacimiento y afecta a las primeras experiencias del bebé, constituyendo una de las emociones más primitivas y fundamentales. Distingue claramente entre “envidia “y “celos”.

La envidia sería una relación de dos partes en donde el sujeto envidia a otro por alguna posesión o cualidad. No interviene nadie más, es una relación dual. Hay que tener en cuenta que en la envidia temprana, el bebé no diferencia “el sí mismo” de los otros.

Los celos se basan en el amor y su objetivo es poseer al objeto amado y excluir al rival. Corresponden a una relación triangular y aparecen en una época posterior, cuando el niño distingue claramente el “tú” del “yo”.

“Los celos tienen que ver con la posesión”- dice José Antonio Marina_ y los define como: “Sospecha, inquietud o recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra”.

La palabra “celos” viene del griego, “zelos” y quiere decir: “desear ardientemente, esforzarse apasionadamente por conservar algo propio”. El celoso tiene afán de apropiarse de otro, de un modo avaricioso, con exceso de apego. Castilla del Pino dice: “Aunque el amor desaparezca, el celoso quiere seguir conservando a su “partenaire” porque este se ha convertido en un objeto de su propiedad “.

En este punto  es necesario hacer la siguiente aclaración: Cuando en Psicoanálisis se habla de “Objeto”, se toma en un sentido comparable al que le atribuía el lenguaje clásico (“objeto de mi pasión, de mi resentimiento, objeto amado”, etc ). No debe despertar la idea de “cosa”, de objeto inanimado y manipulable, tal como corrientemente se contrapone a las ideas de ser vivo o de persona.  ( del Diccionario de Laplanche y Pontalis ).

Volviendo a Melanie Klein, es interesante detenernos en otra emoción muy cercana a la envidia y que a veces se fusiona con ella. Se trata de la

“Voracidad “. Según el Diccionario de la Real Academia se define, referida a una persona: “que come desmesuradamente y con mucha ansia” , “ que destruye o consume rápidamente”.

Para Klein, la voracidad es el deseo de poseer todo lo bueno que pueda extraerse de un objeto, sin tener en cuenta las consecuencias, que podrían ser la destrucción del objeto, perdiendo todo lo que tenía de bueno ; ya que el fin de la voracidad es poseer lo bueno a toda costa.

¿ No nos hace pensar esto en nuestra actual sociedad de consumo desmedido?.

ASPECTOS DAÑINOS DE LA ENVIDIA.-

1): Es una emoción destructiva. Como se basa en ser uno tan bueno como el objeto envidiado, si no se consigue este objetivo, se pasa a arruinar o destruir lo envidiado. Así se suprime la fuente de la envidia. Dicho en Lenguaje coloquial: “Muerto el perro, se acabó la rabia”,

2): Convierte en malo todo lo bueno, porque el envidioso, ya hemos dicho que tiene  la percepción alterada y no reconoce nada bueno del objeto envidiado.

3): Como no puede reconocer el amor que le proporcionan otros, le impide realizar buenas identificaciones, con lo cual, propicia el perenne aislamiento, el cual, a su vez, aumenta la envidia.

4): La envidia patológica suele estar fusionada con la agresión y así le lleva a la destrucción del objeto envidiado.

5): También puede fusionarse con la voracidad, como vimos anteriormente. Entonces el envidioso quiere agotar al envidiado, para que no le proporcione más envidia.

6): Si la envidia temprana es muy intensa puede llegarse a una confusión entre lo bueno y lo malo, interfiriendo en los mecanismos de “escisión “, que como su nombre indican la capacidad de separar o discriminar partes buenas y malas de un objeto. Si no se puede mantener una clara discriminación entre lo que es bueno y lo que es malo, habrá posteriormente dificultades para identificarse con objetos buenos. Todo ello repercutirá negativamente en el desarrollo normal del “yo” y de la Autoestima.

7): Una envidia desmedida lleva a la desesperación: como no se puede encontrar un objeto ideal, no hay esperanza de recibir amor o ayuda. Los objetos destruidos a causa de la intensa envidia, se convierten en persecutorios, siendo fuentes de miedo y culpa.

8): Si el “yo” no se puede identificar con objetos buenos, no puede evolucionar, ni asimilar, ni aprender. Se produce entonces un círculo vicioso: la envidia bloquea la capacidad de introyección e identificación con los objetos buenos, con lo cual, el “yo” precario queda aislado, empobrecido y sumido en la envidia.

9): Frente a la envidia patológica, el “yo “construye poderosas defensas. Serían:

a): Destruir o arruinar al objeto envidiado.

b); Desvalorizarlo.

c): Idealizarlo rígidamente, pero cuanto más rígida es la idealización, más fuerte será la envidia.

Lo contrario de la envidia sería la Gratitud. Esta, viene del agradecimiento que produce el amor y los cuidados del objeto amado. La gratitud templa la envidia. El “yo “puede entonces introyectar e identificarse con los objetos de amor, llenándose  de bondad.

Si se supera la envidia patológica,  lo que quedaría, sería un resto de envidia, que se considera normal. Ya no sería una emoción destructiva, porque puede impulsar a una leal competencia con el objeto amado y ser un sentimiento “ego-sintónico” (en concordancia con el “yo” ). De esta forma, esta envidia normal, no produce culpa ni persecución.

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SÍNTOMAS DEL VACÍO

    th67V6Y8ZBEl pasado 22 de Marzo, asistí a un curso impartido por el psicoanalista italiano Massimo Recalcati, que tuvo lugar en Madrid.

     Recalcati es milanés; ejerce su profesión en dicha ciudad, además de ser docente de la Universidad de Pavía. Se formó en Psicoanálisis Lacaniano en París, contando además con una sólida formación en Filosofía y Sociología. No es un lacaniano ortodoxo, sino que está abierto a otros muchos autores: Desde Freud, Ferenczi, Heléne Deutch, Mélanie Klein, Bion, y Otto Kernrberg, entre otros. Es presidente de la Escuela Lacaniana en Italia y fundador de “Jonás”( Centro de Investigación psicoanalítica de los nuevos síntomas). Colabora en revistas internacionales y en el periódico italiano “Il Manifesto”.

     Entre sus libros, destacan:” Clínica del vacío”, “La última cena “, “El hombre sin Inconsciente”, “No era como antes” y “El complejo de Telémaco”, que aparecerá en español el próximo Octubre.

     Este artículo, pretende divulgar a modo de resumen, la charla de Recalcati, con el que me identifico, desde que leí su libro”Clínica del vacío”, allá por 2009.

     Los “síntomas del vacío” son aquellos con los que nos enfrentamos los psicólogos que tratamos a pacientes en consulta. Se trata de un nuevo tipo de patologías caracterizadas por una defensa desesperada frente a la angustia, aunque muchas veces, los sujetos no sepan precisar de qué se angustian.

     Dichos síntomas van desde ataques de pánico o ansiedad, trastornos de alimentación (anorexias, bulimias, obesidades mórbidas ), depresiones que son más bien apatías, dependencias patológicas ( a sustancias, a personas, a las pantallas de todo tipo … ), a síntomas psicosomáticos, etc.

     La emergencia de estas nuevas patologías nos tiene que hacer pensar en un cambio social y por tanto de un cambio en los conflictos del individuo.

     Este cambio social puede situarse desde la mitad del siglo XX, al finalizar la 2ª guerra mundial, hasta hoy en pleno siglo XXI. Un hecho histórico que inaugura una nueva época es la caída del Muro de Berlín, en 1989. Anteriormente a este acontecimiento, la sociedad occidental se basaba en un precario equilibrio, conseguido con los bloques Este- Oeste, pero la caída del muro, precipita un nuevo “status quo” y entramos de lleno en la Era de la Globalización.

     A partir de aquí, aparece un nuevo orden mundial y el sistema capitalista se pervierte, volviéndose feroz y desaforado. La Democracia (el poder del pueblo) queda sustituida por la Plutocracia ( el poder del dinero). Las antiguas ideologías, los valores, la religión y la ética sufren una importante devaluación. La consigna de las nuevas generaciones es: el “Carpe diem”, o sea, vivir al día, de un modo hedonista. Y como complemento, los siguientes imperativos categóricos: “Debes consumir” y “Debes gozar”.

     Lo que nos enferma es el vacío que estas consignas llevan implícitas. Es el vacío de la Ley, de la Ética, y como consecuencia aparece un vacío del Deseo: No hay ilusión, no hay motivación, ni metas, ni libido, en términos freudianos.

     ¿Qué quiere decir Ley?: Los límites lógicos para el desarrollo armonioso del individuo y de la vida colectiva. TODO NO SE PUEDE. Los límites son necesarios y estructurantes para una sana evolución del individuo y de la sociedad . No se puede tener todo, comer todo, experimentar todo y que no haya consecuencias. Necesitamos una Ley que nos contenga.

     Freud en su ensayo “El malestar en la cultura” opone impulsos o pulsiones frente a cultura. Quiere decir que la cultura implica sacrificar parte de lo instintivo. Habla de “Sublimación”: Si somos capaces de sublimar, es decir de sacrificar parte de lo instintivo, seremos seres creativos.

     El vacío y la ausencia de Ley, matan la creatividad, instaurando la Repetición. Así, los individuos se ven abocados a repetir como autómatas, compulsivamente conductas, sin que exista la mínima noción de consciencia por medio.

     Al poder le conviene una sociedad compuesta por individuos pasivos, adictos, sometidos, consumistas, para manejarlos con facilidad.

     Estamos en la era del Narcisismo. Todas las patologías del vacío que hemos mencionado tienen el tronco común del narcisismo. Los individuos están encerrados en sus burbujas, actuando de un modo egoísta, buscando su propio placer o beneficio inmediato, en lugar de ser empáticos o de estar abiertos a los otros.

     El sociólogo Bauman habla de una sociedad líquida, caracterizada por la velocidad vertiginosa, la transitoriedad total. Líquido frente a sólido, porque actualmente todo es cambiante, convulso y amorfo, como el agua que se escapa entre los dedos.

      Actualmente, se ha perdido en gran parte el sentimiento de culpa. Como no hay Ley, tampoco hay culpa. El trauma no es producido como antaño por el conflicto psíquico entre dos valores, sino que hoy, el trauma está producido por el vacío de la Ley.

     Actualmente, la tendencia no es desear el encuentro con el otro, es decir, la comunicación, el amor, sino el goce total (de algo o de alguien ) y este goce se convierte en mortífero. Pensemos en las drogas, las bulimias, las adicciones, las dependencias patológicas. Es el goce que no reconoce el límite.

     Los límites y la ley constituyen un trauma positivo, que dan posibilidad a la aparición del deseo. Deseo algo porque estoy en falta, no soy completo. El deseo es puntual y reconoce una falta, una ausencia; mientras que el goce es total y narcisista: No le falta de nada o le falta todo.

La única posibilidad de juntar deseo y goce se llama amor.

      Recalcati promueve trabajar una clínica de la falta, frente a la clínica del vacío. En la clínica de la falta hay deseo, hay renuncia, hay culpa, hay amor El deber del terapeuta es enseñar que la libertad no es hacer todo lo que se quiere. La libertad es asumir lo que se hace. La libertad es un vínculo. Los vínculos cobran importancia en la constitución del sujeto, frente a la sociedad actual que fomenta el individualismo, la soledad y la melancolía. Todo ello tiene como efecto la muerte del deseo y la momificación del sujeto. Por eso hablamos hoy de “Neo-melancolías “: No hay pérdidas, no hay duelo, ni tristeza, ni culpa. Solo apatía y pereza de desear.

    Los terapeutas concienciados, deben ocupar “el lugar del padre “, que imprime el límite y que enseñan a juntar la Ley y el Deseo. Las psicoterapias deben humanizarse.

    Recalcati dice que al tratar clínicamente a un sujeto no debemos excluir nunca el contexto social. Hay que hacer Psicología Social, porque a partir de Freud y de Lacan hay que tener en cuenta que el sujeto no es un ente aislado, sino un producto de la sociedad que le ha tocado vivir. “El sujeto no es nada sin el otro”.

    En Octubre de este año, Recalcati publicará en español “El complejo de Telémaco”. Se basa en la historia de Ulises, relatada por Homero en “La Odisea “:

    Ulises, rey de Ítaca, se va a recorrer el mundo, dejando en palacio a su esposa Penélope y a su hijo adolescente Telémaco. Como el retorno de Ulises se demora tanto, Penélope se ve requerida por numerosos pretendientes que quieren convertirla en su esposa, argumentando que Ulises ha muerto y el reino necesita un nuevo rey.

    Penélope guarda en su corazón la esperanza de que su esposo vuelva. Todas las noches teje un manto y a la madrugada desteje lo que ha hecho. Es una excusa frente a los pretendientes: Les dice que cuando el manto esté terminado elegirá esposo entre ellos.

    Mientras, Telémaco, el hijo de Ulises sufre al ver que el palacio de su padre ha sido tomado por los perversos pretendientes que montan todas las noches comilonas y orgías arruinando los bienes y la hacienda que le pertenece por herencia, al tiempo que ve sufrir a su madre.

    Al final, Ulises vuelve, se une a su hijo y se enfrentan a los malvados pretendientes, arrojándolos del palacio y desterrándolos de Ítaca. Con la vuelta del padre, se restablece la ley y todo vuelve a la normalidad.

    Para los seguidores de este blog recomiendo repasar los siguientes artículos, que tienen que ver con el tema del vacío: “El laberinto de las adicciones “, “ El Narcisismo”, “ Adolescencia y patologías narcisistas “ y “Autenticidad y autoestima”.

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SOBRE EL DUELO Y LAS PÉRDIDAS.

rosa_lutoSegún el diccionario de la Real Academia, la palabra “duelo”, tiene dos acepciones:

a): Derivación del latín “duellum”: guerra, combate, pelea entre dos a consecuencia de un reto o desafío.

b): Derivación del latín “dolus”: dolor, lástima, aflicción o sentimiento que se tiene por la pérdida de alguien. También: fatiga, trabajo.

Freud, en su artículo: “Duelo y Melancolía”  (1917) define el duelo como un estado anímico doloroso, ligado a la pérdida de un ser amado o de algo equivalente (pérdida de la patria, del patrimonio, de un trabajo o de un ideal ).

El duelo es la reacción normal ante una pérdida. Aparece la tristeza, la nostalgia y el vacío, al valorar lo que hemos perdido.

Según esto, las características del estado anímico del que está en duelo, serían:

a): Tristeza, estado de ánimo “bajo”.

b): Apatía, falta de energía, inhibición para la acción.

c): Falta de interés por el mundo exterior.

d): Se pierde la capacidad de buscar y elegir un nuevo amor o ilusión.

e): Alejamiento de actividades no conectadas a lo que se ha perdido.

f): Empobrecimiento y restricción del “Yo “, concentrado en el duelo por la pérdida.

El conflicto en el duelo tiene que ver con que la realidad demuestra que lo perdido no va a retornar. Por ello hay una tendencia a abandonar el afecto ligado a la pérdida; pero por otra parte, hay una fijación o resistencia a dejar lo que se ha amado, conservándolo en la imaginación.  Esto último se relaciona con el apego, ya que las personas establecemos fuertes lazos emocionales con otras personas, cosas o ideas y de alguna manera, nuestra estabilidad se ve amenazada si estos se rompen.

Siguiendo a Freud, hay una serie de tareas imprescindibles que hay que realizar para restablecer el equilibrio perdido. Estas tareas serían:

1.- Aceptar la pérdida, no distorsionar la realidad comportándonos como si nada hubiese ocurrido. Hay que evitar: La negación, los olvidos selectivos, así como minimizar la importancia de lo perdido.

2.- Trabajar las emociones que aparecen en tiempo de duelo: La impotencia, la rabia, el dolor, la sensación de vacío, la nostalgia, el desamparo, la soledad, la tristeza, el miedo, la culpa y  la desolación .Aceptarlas como productos del proceso normal de duelo. Bloquearlas significa traer consigo mayores problemas a largo plazo.

Cada recuerdo que surge y tiene que ver con lo que se ha perdido abre de nuevo la herida del dolor, pero podría decirse que  el duelo se va extinguiendo o gastando poco a poco, hasta que la herida quede definitivamente cerrada hasta convertirse en una cicatriz.

3.-Aceptar la realidad. Esta se impone y el sujeto es consciente de un modo total y absoluto que lo perdido no va a volver, con lo que la persona queda libre para volver a amar y entusiasmarse con otras personas, cosas e ideas.

SENTIDO DE LAS PÉRDIDAS.

Parece que la evolución y el crecimiento humano tienen que ver con saber aceptar las pérdidas. Todos nos apegamos a lo que amamos. Este apego nos proporciona sensación de seguridad y de protección, frente al miedo y a la incertidumbre. Cuanto mayor sea el apego, mayor desolación sentiremos con la pérdida.

Sin embargo, para madurar hay que saber afrontar lo que Jorge Bucay llama: “El camino de las lágrimas”, en un libro del mismo título. Dice Bucay: “A veces la vida está relacionada con soltar lo que alguna vez nos salvó”. Y también: “Hay que vaciarse, para poder llenarse”.

Jacques Lacan, psicoanalista francés dice esta frase críptica:” Aceptar la presencia de la ausencia”. Hace referencia a la carencia, a que el deseo surge cuando acepto que me falta algo, que no estoy completo.

Otro psicoanalista, Stephen Grost, relata en un artículo sobre las pérdidas una anécdota: Cuando ocurrió el ataque terrorista a las torres gemelas de New York  el 11 S de 2oo1, una de las empleadas de la primera torre atacada sintió la explosión y sin pensarlo un segundo, se encaminó a la salida de emergencia, logrando alcanzar la calle y salvar su vida. Otra compañera, retrocedió y volvió a la oficina para recoger las fotos de sus hijos. Nunca salió.

Grost afirma, que después de muchos años de experiencia como psicoanalista se da cuenta  de la resistencia al cambio: Provoca más miedo una situación peligrosa o penosa que realizar un pequeño ajuste para el cambio.

Al final de un proceso de duelo, de haber transitado por  “El camino de las lágrimas” lo que ocurre es un enriquecimiento del “yo”, porque de algún modo, lo perdido lo incorporamos en nuestro interior y llega a formar parte de nosotros mismos. En otras palabras, nos identificamos con lo perdido.

DUELOS PATOLÓGICOS.

Todo lo anterior se refiere al proceso de un duelo normal. Otra cosa sería el duelo patológico, que tiene que ver con negarse a aceptar la pérdida.

Según Bucay se produce una distorsión en alguna fase del duelo. Por ejemplo:

1.- Un duelo masivamente negado, que ni empieza. Se borra totalmente la pérdida.

2.-El duelo se para en alguna etapa. Por ejemplo en la tristeza y esta se hace crónica, convirtiéndose en depresión o melancolía. O se para en la fase de rabia y a la persona se le “agria” el carácter.

3.- Progresa, pero retrocede a una etapa anterior.

4.-Se atasca, evitando pasar alguna etapa  por ejemplo, la de la nostalgia o tristeza.

5.- Idealización del objeto perdido. Esta forma de encarar el duelo es peligrosa, porque constituye una huida hacia adelante. Idealizar lo perdido es una forma de no soltar, de mantenerlo vivo. Bucay habla de “momificación de la pérdida “. Nos hace pensar en Norman Bates, el protagonista de la famosa película de Hitchkoc:”Psicosis”. Norman momifica el cadáver de su madre y convive con ella para no aceptar su pérdida. A veces, también se desdobla y él mismo es la madre.

Idealizar es negar todo lo malo que tenía lo perdido y magnificar lo bueno. Si se endiosa lo perdido, se convierte en divino, por tanto, es eterno. Pensemos en iconos como Mariliyn Monroe, James Dean, John F. Kennedy, Janice Joplin, Michael Jackson y tantos otros ídolos muertos a edades relativamente jóvenes.

TIEMPO DEL DUELO.-

¿Cuánto dura un duelo?: Cuando la herida de lo perdido se convierte en cicatriz; es decir, cuando se puede pensar en lo perdido sin sentir dolor intenso. Para ello es necesario que transcurra un tiempo relativamente largo. Porque también hay una post- cicatrización.

Quiere decirse que el haber resuelto el duelo, no implica olvidar lo perdido. Siempre queda en el recuerdo, pero sin dolor.

Un duelo normal puede durar dos años. El primer año, es más complicado y difícil: Hay que recorrer las primeras Navidades sin… las primeras vacaciones sin… el cumpleaños sin…Es lo que se llama “Reacciones de aniversario”.

El segundo año se hace más llevadero, hasta el completo recorrido del “Camino de las lágrimas”.

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