MECANISMOS INTERNOS 5.-“IDENTIFICACIÓN CON EL AGRESOR”.-











1.- INTRODUCCIÓN.-

Nos llegan a diario noticias de violencia: abusos sexuales, violencia machista, acoso escolar, acoso laboral….Parece que las relaciones sadomasoquistas son cada vez más frecuentes, constituyendo un fenómeno generalizado que se da en todas las edades y en todas las clases sociales. Cuando hablamos de “violencia” no nos referimos solamente a la violencia física, sino también a la psicológica: Existe el acoso moral, la humillación, el insulto, la descalificación, el aislamiento, el continuo reproche, la atribución injustificada de culpas ,la exclusión sistemática, el exceso de control, las sospechas y dudas acerca de la reputación de alguien…

La violencia es una expresión descontrolada de la agresividad. En otro artículo de este mismo blog titulado. “Las complejidades de la agresividad”, dediqué un artículo a esta emoción, considerándola un componente humano, junto con la sexualidad. La agresividad la tenemos en común con los animales y tiene que ver con los instintos de supervivencia y auto conservación. Sin embargo, cuando la agresividad se descontrola surge el sadismo y esta conducta es desgraciadamente, exclusivamente humana.

Para que exista un agresor, tiene que haber una víctima. Quiero explorar en este artículo  las consecuencias de la agresión sádica en la víctima.

2.- ORIGEN DEL CONCEPTO.-

El mecanismo llamado “Identificación con el agresor” fue descubierto por Sandor Ferenczi, médico y psicoterapeuta húngaro, fiel discípulo de Freud. Ferenczi descubre este fenómeno en el tratamiento de pacientes traumatizados, que habían sido víctimas de abusos sexuales por parte de adultos en la infancia.

En un artículo impresionante, publicado en 1933 y titulado “Confusión de Lenguas”, Ferenczi expone: “Cuando nos sentimos agobiados por una amenaza ineludible, nos identificamos con el agresor. Con la esperanza de sobrevivir, sentimos y nos convertimos precisamente en lo que el atacante espera de nosotros.”

¿ Cómo se produce este mecanismo?. Veremos los siguientes pasos:

1º): Nos sometemos mentalmente al atacante.

2º): Este sometimiento nos permite penetrar en la mente del agresor, para así poder adivinar sus deseos y sus intenciones. De este modo, anticipamos lo que el agresor va a hacer.

3º): Actuamos como un camaleón. Nos esfumamos de la escena como individuos a través de la sumisión, el silencio y la complacencia.

Estos tres pasos se dan en un instante.

Dice Ferenczi: “La víctima se someterá automáticamente a la voluntad de su agresor…con una identificación guiada por la ansiedad…así se introyecta a la persona amenazante y el miedo pude volverse adoración”.

Un fenómeno similar ocurre con el llamado “Síndrome de Estocolmo”, padecido por personas que han sufrido secuestros con peligro de muerte. Los prisioneros desarrollan simpatía e incluso amor hacia sus captores, porque perciben que sus vidas penden de un hilo y se encuentran totalmente vulnerables ante sus opresores.

3.- CONSECUENCIAS DE LA IDENTIFICACIÓN CON EL AGRESOR.-

Las consecuencias de este mecanismo por el cual nos convertimos en camaleones son varias:

1ª): Provoca en las víctimas un modo masoquista de relacionarse con la gente. El agresor pasa de ser una figura externa a ser introyectado por la víctima; o sea, que se convierte en “intra psíquico”, formando parte de la personalidad de la víctima que se percibe a sí misma miserable y merecedora de castigo. Por eso, mucha gente que ha sufrido maltrato de alguien, luego se maltratan a sí mismos. Además su autoestima está por los suelos y su código de conducta es muy escrupuloso, con grandes dosis de masoquismo moral  (Consciencia moral sádica), infringiéndose desde auto reproches hasta auto lesiones.

Racker ( 1968) estudia este fenómeno y aclara que cuando Ferenczi habla de “Identificación con el agresor”, no quiere decir que la víctima imite al agresor sino que “se mete” dentro de la mente del agresor. Así sabe lo que el atacante quiere y se convierte en un agresor de sí mismo. La víctima acaba pensando como el agresor  y se percibe a sí mismo como miserable y merecedora de castigo.

2ª): También se observa en personas que han sufrido maltrato un fuerte sentimiento de auto desconfianza, así como de vigilancia extrema de las conductas de los demás, dándose a veces una gran resistencia a ser influido por otros.

3ª): La “Identificación con el agresor” puede producir también la formación de síntomas obsesivo-compulsivos: Uno no se fía de su propia mente y por tanto, duda y tiene continuos pensamientos rumiantes, así como la realización de actos compulsivos, repetitivos: Por ejemplo,  las personas que comprueban una y otra vez si han cerrado el grifo, el gas, la casa o el coche o repasan mentalmente diálogos que han tenido con otras personas, por miedo a haber dicho algo inconveniente…

4ª): Las víctimas de agresión suelen disociar  la experiencia traumática. Renuncian a su propio “yo”, a sus propias percepciones y emociones. El disociar y por tanto, no demostrar miedo, puede amedrentar al atacante, o que este pierda el interés de hacer daño.

De esta manera, la disociación es una vía para: a): Negociar con la realidad amenazante. b): Evitar un peligro presente. c): Quitar intensidad al peligro, para así poder tolerarlo.

4.- EXTENSIÓN DEL MECANISMO DE “IDENTIFICACIÓN CON EL AGRESOR” EN LA VIDA COTIDIANA.-

Autores posteriores a Ferenczi han llegado a la conclusión de que el “Mecanismo de identificación con el agresor” constituye una táctica universal empleada por personas que están en una disposición débil o desamparada para enfrentarse a otros, percibidos como amenazantes. Esto sería algo así como “complacencia con la autoridad”.

Es decir, no hace falta sufrir un gran trauma o una gran agresión para caer en el mecanismo de “identificación con el agresor”. Alguien que tenga poder sobre nosotros, aunque sea de un modo benigno, como padres, profesores, etc…siempre existe la posibilidad de que esta figura de poder se vuelva peligrosa.

Veremos qué aportan otros autores posteriores a Ferenczi:

1.- ERICH FROMM en su obra “EL miedo a la libertad” exploró la tendencia humana a escapar del libre albedrío, o dicho con otras palabras, de la libertad, de la incertidumbre, de lo desconocido, identificándose con figuras de poder.  Fromm analiza el fenómeno de la aceptación del nazismo por parte del pueblo alemán en la época de Hitler.

2.- HOFFMAN, en 1998, habla de la tentación del ser humano de refugiarse en algo más extenso que uno mismo (patria, ideologías, religiones, sectas…) para escapar de la soledad y de la incertidumbre.

3.- JACK FRANKEL , en 1980, dice : “Sugiero que la identificación con el agresor forma parte de los aspectos de la comunicación que transcurre de forma continua entre personas, mientras interactúan”.  También se pregunta si existe una diferencia del mecanismo de “identificación con el agresor” entre personas que han sufrido graves traumas, frente a otras que se hayan enfrentado a traumas menores.

Concluye que:

a): Las personas más traumatizadas tendrán respuestas más persistentes de “identificación  con el agresor”, independientemente de la situación.

b): Las personas menos traumatizadas tendrán una mayor variedad de respuestas ante una situación de dominación.

 

 

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MECANISMOS INTERNOS 4.- DISOCIACIÓN

 

En el lenguaje corriente se usa éste término para describir la desconexión entre cosas generalmente asociadas entre sí.

En Química se entiende por” Disociación” la capacidad de la materia para separarse y volverse a unir nuevamente.

Etimológicamente la palabra viene del Latín: “dissociare”: separar distintos componentes de una sustancia o de una cosa a la que estaba unida.

En Psicología, Freud utilizó el término “disociación” para remarcar la condición dinámica y reversible del funcionamiento de los procesos psíquicos. En sus comienzos, cuando estudió los fenómenos histéricos, influido por Charcot, Janet y Breuer  , Freud consideraba la disociación como una condición necesaria para que se desarrollara una histeria.

Sin embargo, posteriormente descubre que la disociación no  es causa de la histeria, sino consecuencia de ella; una especie de solución de compromiso a raíz de la separación de la consciencia (doble consciencia), o en otras palabras, la separación entre contenidos conscientes e inconscientes.

El fenómeno de la disociación tiene que ver con la noción de “trauma psíquico”, ya que éste, provoca a veces una alteración de la consciencia y por tanto, una disociación. Esto es así, porque el recuerdo de un trauma resulta tan insoportable para la consciencia, que se expulsa de ella y va a parar a otro lugar, que es el Inconsciente.

Por esta razón, la terapia iría enfocada en reunir y asociar recuerdos intolerables, procurando una dinámica asociativa, para hacer consciente lo inconsciente.

Por consiguiente, el concepto de “Disociación” está relacionado con el de “Represión”, entendiendo por represión un esfuerzo para desalojar ciertos contenidos desagradables al Inconsciente. La consecuencia de una represión sería una disociación de la consciencia.

De este modo, la noción de “Disociación “enlaza también con la de “Conflicto psíquico”. La situación de estar en conflicto psíquico es muy frecuente: un afán del “yo” por defenderse de recuerdos penosos.

Un ejemplo de conducta disociada: Un hombre siente angustia ante una situación determinada, pongamos por caso, ante la contemplación de escenas violentas en la ficción o en la realidad. No sabe la causa de su angustia (aquí actúa disociadamente). Solo nota un gran malestar. La causa puede deberse a una situación violenta, vivida por él con anterioridad en la que no pudo o no supo reaccionar. La idea de contemplar una escena violenta (representación) le produce automáticamente un gran displacer, pero no lo relaciona con la anterior experiencia violenta que él sufrió y le causó un trauma. Por eso la “olvidó”, o dicho más precisamente, se disoció y envió el recuerdo del trauma a otra parte, al Inconsciente. Si no lo vuelve a asociar, trayendo el recuerdo reprimido a la consciencia, repetirá el mismo síntoma de angustia cada vez que presencia una escena violenta.

En Psicoanálisis la noción entre “normalidad” y “patología” es cuestión de grado. De este modo, autores actuales, como Perry (1990) afirman que la disociación también puede aparecer en sujetos normales y su función sería defenderse de afectos penosos.

Por ello, la disociación puede alterar de un modo transitorio la consciencia y la identidad de un individuo que presente ocasionalmente conductas disociadas. En neurosis más graves, la disociación es la expresión de defensas contra representaciones inconciliables para el yo.

Actualmente, el concepto de disociación se considera un mecanismo universal, que se utiliza en la vida cotidiana, tanto en actividades creativas (donde el sujeto tiende a desdoblarse), como para soportar experiencias traumáticas.

Vaillant (1992) piensa que la disociación opera sobre el afecto y reemplaza afectos desagradables por otros agradables. Es una especia de “negación forzada”. Por ejemplo, cuando un niño tiene miedo y se le pregunta, va a negar su temor y a contestar muy “seguro”: “No, no tengo miedo”; porque tener  miedo le hace quedar mal ante los demás y así, intenta preservar su autoestima.

 

 

 

 

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MECANISMOS INTERNOS 3.- PROYECCIÓN.

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Proyectar viene del latín y significa “Arrojar algo fuera, lanzar lejos”.En Psicoanálisis se entiende como “Proyección” el mecanismo mediante el cual un sujeto atribuye a otro sus propias tendencias, deseos o intenciones, ya que para el individuo que proyecta, resultan incómodas o inconfesables.

Pongamos el ejemplo de una persona racista. Esta proyecta sobre el grupo racial odiado sus propios temores y partes de sí mismo que aborrece.

La proyección es un mecanismo inconsciente y se da, tanto en conductas normales,como patológicas.

Freud descubrió este mecanismo en la paranoia, en el famoso “Caso Schereber”. En él encontró delirios de persecución, delirios de grandeza y delirio de celos.

El delirio de celos es un ejemplo típico de Proyección. Se diferencia de los celos normales, porque, aun sin indicios, la persona atribuye a su pareja una infidelidad, por la cual se siente celoso, pero es en estos casos que el sujeto se defiende de sus propios deseos de ser infiel y los proyecta en el otro.

También en las fobias pueden verse mecanismos de Proyección. El sujeto claustrofóbico atribuye a los espacios cerrados (algo real) una angustia que en realidad se refiere a si mismo, un sentimiento subjetivo de atrapamiento con algo o con alguien. En estos casos, proyecta en el ascensor, por poner un ejemplo un miedo o angustia de otro tipo.

Proyectamos siempre lo que consideramos peligroso, lo que tememos o de algo que nos avergüenza reconocer en uno mismo. Es un mecanismo de defensa.

La Proyección tiene que ver con la concepción de dos tipos de peligros que asechan al ser humano:

a): Los peligros del afuera, o sea, los peligros reales, frente  a los cuales se puede huir.

b): Los peligros internos, causados por diferentes estímulos interiores, frente a los cuales, no es posible la huida. Estos peligros internos serían fundamentalmente emociones como el miedo, la ira, la angustia o la tristeza….

De este modo, la Proyección constituye un mecanismo de defensa del “yo”: Arroja los peligros fuera de sí.

Esta dualidad: Dentro/fuera; Interno/ Externo nos remite al binomio “Yo”/”No Yo”. O dicho con otras palabras: Oposición entre: Sujeto/Objeto. Entendiendo por “Objeto” al mundo exterior”.

Recordemos la noción de “Introyección“ mencionada en el artículo de este mismo Blog sobre “La Identificación”, perteneciente a la categoría de “Mecanismos Internos”.

Si la Introyección es el mecanismo por medio del cual, el sujeto incorpora a su “Yo” los objetos que se le presentan, en tanto son fuente de satisfacción, la Proyección sería el mecanismo opuesto: Arrojar fuera de sí partes de uno que han sido rechazadas, o que no se desean reconocer como partes de uno mismo.

 

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2.- MECANISMOS INTERNOS: LA REPRESIÓN

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Se entiende como“Represión” en Psicoanálisis al mecanismo mediante el cual el sujeto tiende a rechazar y a mantener en el Inconsciente una serie de pensamientos, imágenes y recuerdos (“representaciones”), ligados a un impulso. Normalmente, la satisfacción de un impulso instintivo, por ejemplo: comer, produce una satisfacción. Pero si esta satisfacción choca con otros principios o valores, como pueden ser, identificar la delgadez extrema con la belleza, voy a sentir un displacer si satisfago mi apetito. Entonces, “suprimo” el hambre, porque en mi código tengo otras exigencias.

CARACTERÍSTICAS DE LA REPRESIÓN.-

1.- La represión es un fenómeno que se da en conductas tanto patológicas, como normales. Parece ser un fenómeno psíquico universal.

2.- La represión se halla en el origen del Inconsciente. Es la prueba palpable  que dentro del psiquismo humano existe una parte separada de la consciencia. Así, nos explicamos conductas como el auto boicot, el cual, despertaría placer en un lugar del psiquismo y displacer en la Consciencia. Un ejemplo: Me siento culpable de abandonar a mis padres, por tanto, fracaso en la oposición que conllevaría mi independencia.

3.- Otra característica de la represión, es que lleva consigo el concepto de “fijación”. Algo que se ha rechazado al Inconsciente, queda fijado allí, inmovilizado. Queda inscrito o instalado de modo fijo en el Inc. y ligado a un impulso instintivo determinado: culpa, odio, envidia, voracidad….

4.- L a represión es una fuerza opresiva, semejante a un agujero negro, que atrae hacia sí cantidad de energía, en forma de ideas que tienen relación con lo que al principio se reprimió.

Dice Freud: “Los efectos de la represión en las neurosis son muy importantes. Los impulsos instintivos se desarrollan en el Inc. más libres cuando se separan de la consciencia. Los contenidos reprimidos crecen y se multiplican en la oscuridad…. Esta energía del impulso instintivo es consecuencia del desarrollo de la fantasía y del estancamiento que produce la frustración de una satisfacción”.

5.- Los síntomas neuróticos: fobias, obsesiones, ansiedad, etc  son ramificaciones de lo reprimido. La terapia psicoanalítica anima a los pacientes a hablar de sus síntomas, a asociar con otros contenidos que puedan tener relación con ellos, porque busca el origen, el “por qué” del malestar. El síntoma neurótico sería semejante a un iceberg: Vemos solo la parte que flota en el mar, pero no vemos la parte sumergida. El terapeuta tiene que trabajar a dos bandas: con lo que se ve y con lo que no. La técnica busca sacar a la luz la parte oculta, porque de este modo,  al hacer consciente lo inconsciente, se producen transformaciones positivas y duraderas en los paciente. Hablamos de neuróticos, no de casos más graves.

6.-La represión no es un acto aislado, sino que por el contrario, exige un esfuerzo constante. Supone un continuo gasto de energía; mientras que hacer consciente algo que estaba reprimido, representa un nuevo aporte de energía en nuestro funcionamiento.

7.- La represión no suele ser exitosa siempre. Ya hemos dicho que el destino de lo que se reprime, es estar alejado de la consciencia, para evitar un displacer .En el ejemplo que he puesto anteriormente: fracaso en la oposición porque odio independizarme de mis padres. El sujeto de este ejemplo, lo que tiene lejos de la consciencia es la relación que hay entre las dos cosas, pero no puede evitar seguir teniendo angustia ante la oposición. No sabe que está fracasando “adrede” para no alejarse de su familia.

La terapia psicoanalítica trabaja con la represión fracasada, que es la que produce síntomas. Los síntomas vienen a ser el retorno encubierto de lo que se ha reprimido. Una represión que no deje huellas (síntomas) no sería problemática.

 

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MECANISMOS INTERNOS.- 1: LA IDENTIFICACIÓN

imitando-a-papaSegún el psicólogo francés Jean Laplanche (1924- 2012)  “Identificación” sería un acto por el cual un sujeto se vuelve idéntico a otro; o acción por la cual dos seres se vuelven idénticos.

La identificación no consiste en una simple imitación de otro, sino una APROPIACIÓN de una característica de otro.

Freud en su obra “Totem y tabú” (1912/1913) estudia las costumbres de los pueblos salvajes de la actualidad, siguiendo los trabajos de los antropólogos  Frazer, Wundt  y otros. Estos pueblos representan una fase infantil del desarrollo humano. Abordando el fenómeno del canibalismo que aparece en algunos de estos pueblos primitivos, introduce el concepto de” Incorporación Oral”; esto es, la creencia de que al comer partes del cuerpo de una persona o animal, uno se apodera de las cualidades que habían pertenecido a esa persona o animal. El que come, se “introduce dentro” las cualidades del que se ha comido. A este fenómeno se le llama también “Introyección” (introducir dentro de uno). Este término se lo debemos a otro importante autor húngaro: Sandor Ferenczi.(1873/1933).

Freud habla también que la identificación es el primer enlace afectivo hacia una persona: “Yo quiero ser como tú”. Es elegir a otro a imagen y semejanza de uno mismo; o dicho de otra manera: El sujeto aspira a constituirse a imagen y semejanza del modelo elegido.

Como podemos suponer, el bebé humano está “vacío” de contenidos. Cuando viene al mundo es una hoja en blanco. Para constituir su identidad se llena con los modelos que tiene al alcance, que suelen ser el padre, la madre y los adultos que le rodean. A este proceso se le conoce como” IDENTIFICACION PRIMARIA” y ocurre a nivel inconsciente. El bebé se identifica con quienes ama, de un modo masivo, total, sin discriminar rasgos determinados.

Siguiendo este hilo de razonamiento, el niño varón quisiera ser como el padre, lo imita y se identifica con él; mientras que a la madre la quisiera tener, como objeto de amor. Como podemos ver son dos modos diferentes de relación con uno y con otra: “Ser” como el padre y “Tener” a la madre.  En un principio no hay problema. El conflicto vendrá más adelante, cuando el niño se dé cuenta de que el padre le cierra el camino hacia la madre; es decir, la relación con el padre, comienza a tener un matiz de hostilidad porque el padre es su “rival” (Complejo de Edipo). Esto suele ser así en el niño varón en un desarrollo sin problemas. Es lo que va a determinar la identidad sexual (la heterosexualidad ). En la niña, ocurre algo similar, aunque por otra parte diferente. Pero no vamos a tratar la elección de género y de sexo. Nos ocupa el tema de la identificación.

Siguiendo a Laplanche, la identificación reúne una serie de conceptos: imitación, empatía, simpatía, contagio mental, etc… De este modo, la identificación constituye el pilar en el que se construye la identidad del sujeto humano.

En la identificación suele darse un matiz de ambivalencia: se ama a aquel con el que nos hemos identificado, pero al mismo tiempo, dado el narcisismo primitivo, se siente hostilidad hacia el otro, por considerarlo extraño, intruso…

Si la relación con los modelos de identificación (padres ) sufre alguna decepción , desengaño o malestar ,retira su afecto de sus modelos ,pero no olvida. La identificación deja una huella en el “yo”, produciendo una alteración: el “yo” se divide o se escinde entre el “yo” original” y el objeto perdido, el cual se convierte en un “alter ego” Esta escisión es vivida por el sujeto como una pérdida en el “yo”. El fenómeno descrito, la trata Freud en su obra: ” Duelo y melancolía” ( 1915/1917). El “yo” del sujeto se ha identificado con el objeto abandonado.

La melancolía constituye una reacción a la pérdida de un objeto amado, aunque no haya muerto. El melancólico sabe a quién ha perdido, pero no lo que con él ha perdido. O sea, que en la melancolía el significado de la pérdida no es consciente. Esta pérdida produce una gran disminución en la autoestima. El “yo” se ha quedado empequeñecido a causa de la pérdida  (delirio de empequeñecimiento).

Lo que nos enseña la melancolía es que una parte del “yo” se sitúa frente a la otra y la valora críticamente.

Enlazando el fenómeno de la melancolía con el de la Identificación, Freud llega a postular en “El yo y el Ello” (1923) un psiquismo humano complejo, dividido, que a veces puede enfermar y estar en constante combate interno entre  las diferentes partes: los deseos, la consciencia crítica y la realidad.

Se llamarían “Identificaciones secundarias” a las que el sujeto se identifica con otro por un rasgo que se siente común, no masivamente. Este tipo de identificaciones son más conscientes, más maduras…Los publicistas juegan con este fenómeno. Podemos verlo en cualquier anuncio. También este fenómeno se da muy fuerte en la adolescencia, porque los adolescentes están intentando construir una identidad adulta: entonces copian a ídolos musicales, deportivos, etc…

A veces, constatamos partes internas nuestras totalmente disonantes o chocantes con nuestra identidad “general”. Ahí estarían identificaciones inconscientes, o “prótesis extrañas” que una buena terapia puede encargarse de trabajarlas y sustituirlas por otros rasgos más armónicos  que nos proporcionen mayor equilibrio y armonía.

 

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CÓMO AFRONTAR EL MATERIALISMO QUE NOS INVADE

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   Nos hallamos inmersos en una cultura que valora ante todo la obtención de bienes materiales. Subyace la creencia en el progreso infinito de la técnica, de la ciencia, por encima de otras cosas. Vivimos bajo el imperio de las nuevas tecnologías, que añaden la total fascinación por el mundo de las imágenes, lo cual lleva a querer el resultado inmediato y la consecución del producto en el acto.

Se vive hacia el afuera. En este tipo de mentalidad predomina el hedonismo  constante y el  ”Carpe diem”. Se intenta eludir todo lo que tenga que ver con esfuerzo, con compromiso, con implicación…. Este tipo de mentalidad la conocemos muy bien los psicólogos por el tipo de problemas que traen los pacientes cuando nos consultan. Se trata de un considerable aumento de las adicciones de todo tipo (la comida, al sexo, al juego, a las compras, a sustancias tóxicas, a diferentes tipos de pantallas…).

También observamos a mucha gente, jóvenes y adolescentes con una gran desmotivación, con una apatía generalizada… Y a la población en general, aquejados de enormes niveles de ansiedad que no pueden manejar,  porque no saben lo que les ocurre, como si estuviesen totalmente perdidos, sin asideros para seguir adelante. De este tema, trata el artículo de este mismo blog  titulado: “Síntomas del vacío”, publicado en http://rincondeutoestma.wordpress.com  el 18/4/2014, que recomiendo repasar.

Podría concluirse que esta sociedad ha perdido en el camino muchas cosas que tienen que ver con los VALORES, con la ÉTICA y con la ESPIRITUALIDAD.

Además se ha perdido el concepto de esfuerzo, así como virtudes tales como la sobriedad, la paciencia, la capacidad de posponer el placer… Actualmente funciones intelectuales como la ATENCIÓN, la CONCENTRACIÓN y la REFLEXIÓN resultan totalmente ajenas para un gran número de personas.

Tendríamos que explorar nuevos caminos, indagar otras dimensiones que nos ayuden a salir del oscuro túnel que supone esta concepción del mundo tan material, descreído, escéptico y hedonista, que como hemos visto, no nos proporciona paz, ni felicidad, ni equilibrio.

No se trata de despreciar la realidad de lo material, de lo cotidiano. Tampoco se trata de eludir nuestras obligaciones. Más bien, tendríamos que imprimir en nuestro día a día, una dimensión más profunda, protegiéndonos de la enorme presión que ejerce sobre nosotros el status quo dominante.

Para ello, quiero esbozar algunas de estas vías:

1.- Fomentar la introspección, estando a solas con uno mismo un rato cada día. Para saber más, leer en éste blog: https://rincondeautoestima.wordpress.com  el artículo titulado:”Mirar hacia dentro”, del 19/1/2011.

2.-Revisar nuestras creencias acerca del mundo que nos rodea y acerca de nosotros mismos.  Muchas de ellas son absurdas, nos hacen daño y nos impiden evolucionar. Para profundizar en este punto, recomiendo echar un vistazo a dos artículos de http://rincondeautoestima.wordpreee.com  “Autenticidad y autoestima” del 7/11/2010 y “¿Bloqueas tu progreso?: El autoboicot” del 27/9/2010.

3.- Vigilar nuestros pensamientos, intentando evitar la negatividad. Leer el artículo :”El poder de los pensamientos”, publicado el 1/11/2011 en https://rincondeautoestima.wordpress.com

4.- Aprender técnicas de respiración consciente y de relajación. Mirar el artículo :”Técnicas de relajación” del 25/9/2011 en http://rincondeutoestima.wordpress.com

5.- Practicar la Meditación. Encontrareis multitud de variantes buscando en Google. Como introducción al tema, iros al artículo:”Meditar para avanzar” publicado el 4/4/2012 en http://rincondeutoestima.wordpress.com

6.- Iniciar alguna disciplina que fomente la integración cuerpo-mente como el Yoga, el Tai-Chi, el Chi-Kung….

7.- Leer autores que nos ayuden a pensar, a concienciarnos. Entre todos, citaré algunos, de diferentes niveles y tendencias:

Wayne Dyer, Jorge Bucay, Boris Cyrulnik, Walter Risso, Walter Dressel, Osho, J. Krishnamurti,  Carlos Castaneda, El Dalai Lama, Erich Fromm, Eckart Tolle, Ouspensky y muchos más.

 

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CÓMO AFRONTAR UNA PÉRDIDA EMOCIONAL

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En un artículo anterior del 4/2/2014 titulado “Sobre el duelo y las pérdidas” de este mismo blog: https://rincondeautoestima.wordpress.com  abordaba el tema del duelo. En esta sección de “Cómo Afrontar” quiero referirme a las etapas que se pasan en todas las pérdidas emocionales, recordando que cuando hablamos de “duelo”, no necesariamente nos referimos a la muerte de un ser querido, sino que nos ocupamos de algo más genérico, a la PÉRDIDA de algo que para nosotros era importante (persona, trabajo, patrimonio, lugar de residencia…).

Por lo tanto, en cualquier duelo normal, se dan las siguientes fases:

1.- INCREDULIDAD.- No queremos enterarnos de la pérdida. Estamos confusos y obnubilados. Así podemos estar un tiempo más o  menos prolongado. En este periodo suele tenerse la fantasía de estar en un sueño y que al despertar todo será como antes.

2.- REGRESIÓN.- Dolor agudo porque hemos hecho consciente la pérdida. Es la manifestación de un estado de ánimo semejante a un berrinche infantil, porque uno está desbordado por la pena y no se puede razonar. También es el momento donde sale la rabia, la rebeldía, la pataleta por lo sucedido. Esta rabia tiene la función de aterrizar en la realidad porque en la anterior etapa estábamos en las nubes.

3.- FURIA Y RABIA.- Con el causante de la pérdida, con uno mismo por haberla permitido, con el que se ha ido porque nos ha abandonado…La furia sirve para preparar al psiquismo para la tristeza que vendrá después. La furia actúa aquí como un mecanismo de defensa.

4.- CULPA.- Tiene la misión de fantasear que uno podría haber evitado la pérdida: “ Si yo no hubiera dicho…o hecho”…  Nos culpamos por lo que hicimos o dejamos de hacer. Se trata de una actitud omnipotente para soportar  la realidad de lo que hemos perdido. La culpa en este momento es un mecanismo de defensa que intenta minimizar la devastación que sentiremos luego.

5.- DESOLACIÓN.- En esta etapa del duelo se tienen verdaderos sentimientos de impotencia, de desasosiego, se fantasea continuamente con la presencia de lo que hemos perdido.

Quizá sea la etapa de mayor dolor, de una gran tristeza y de una aguda nostalgia. Lo bueno es que pasa, no dura siempre. El tiempo ayuda a sanar las heridas. De la desolación se sale identificándonos con aspectos de lo que hemos perdido. Sin embargo : ¡Atención!.  Existe el peligro de idealizar demasiado al ausente. Idealizar algo es conservar en la memoria solo los aspectos buenos de lo perdido. En su lugar hay que valorar. La valoración consiste en un juicio equitativo, evaluando lo bueno y también los aspectos negativos del objeto perdido.

6.- FECUNDIDAD.- Elaborar un duelo no implica olvidar la pérdida.

Dice Bucay que un duelo ha sido elaborado cuando uno puede pensar en lo perdido sin dolor intenso. Esto es así debido al proceso de identificación. El objeto perdido se interioriza, enriqueciendo al sujeto, incorporándolo dentro de uno mismo.

7.-  ACEPTACIÓN.- Es cuando uno es plenamente consciente de que ha perdido algo en lo externo, pero lo ha incluido en su mundo interno. Esta es la manera de sobrellevar las pérdidas

Y concretamente, en las rupturas amorosas habría que preguntarse:”¿Queremos estar al lado de alguien que ya no nos quiere?.”

En estos casos, es más sano y más realista “soltar” al otro, en lugar de querer aferrarnos, olvidando el abismo que nos separa. El querer que el otro sea como nosotros, no deja de ser una manipulación y una negación de la realidad. En lugar de amor, podríamos hablar de relación de poder o de “apoderarse” del otro. El otro NUNCA es como yo y a veces hay relaciones tóxicas, incompatibles, malsanas, que es mejor soltar.

Existen muchos argumentos para no soltar.”¿Y quién me va a querer ahora?”, o “Vale más malo conocido que bueno por conocer”….

Muchas veces no aceptamos que muchas relaciones tuvieron un sentido y un valor un tiempo, pero pasado éste, se acaba lo que parecía unirnos. Esto ocurre con los primeros amores o con relaciones que se tienen en momentos de cambio… Bucay afirma que cuando una relación está muerta o cuando lo que unía se acabó, es mejor soltar.

Aceptar una pérdida emocional es saber que aquello que era, ya no es más. Las cosas nunca serán como eran antes…

Si en una relación uno de los dos no quiere seguir es mejor abrir la puerta y  poner “puente de plata”….Retener al otro no sirve de nada.

Para superar una pérdida emocional NOTE AFERRES, NO RETENGAS,SUELTA, LIBERA… Solo así superarás de un modo saludable el duelo.

Y por último: Si se acepta que una relación terminó, es cuando se abren las puertas para que entren cosas nuevas en nuestras vidas.

 

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