SÍNTOMAS DEL VACÍO

    th67V6Y8ZBEl pasado 22 de Marzo, asistí a un curso impartido por el psicoanalista italiano Massimo Recalcati, que tuvo lugar en Madrid.

     Recalcati es milanés; ejerce su profesión en dicha ciudad, además de ser docente de la Universidad de Pavía. Se formó en Psicoanálisis Lacaniano en París, contando además con una sólida formación en Filosofía y Sociología. No es un lacaniano ortodoxo, sino que está abierto a otros muchos autores: Desde Freud, Ferenczi, Heléne Deutch, Mélanie Klein, Bion, y Otto Kernrberg, entre otros. Es presidente de la Escuela Lacaniana en Italia y fundador de “Jonás”( Centro de Investigación psicoanalítica de los nuevos síntomas). Colabora en revistas internacionales y en el periódico italiano “Il Manifesto”.

     Entre sus libros, destacan:” Clínica del vacío”, “La última cena “, “El hombre sin Inconsciente”, “No era como antes” y “El complejo de Telémaco”, que aparecerá en español el próximo Octubre.

     Este artículo, pretende divulgar a modo de resumen, la charla de Recalcati, con el que me identifico, desde que leí su libro”Clínica del vacío”, allá por 2009.

     Los “síntomas del vacío” son aquellos con los que nos enfrentamos los psicólogos que tratamos a pacientes en consulta. Se trata de un nuevo tipo de patologías caracterizadas por una defensa desesperada frente a la angustia, aunque muchas veces, los sujetos no sepan precisar de qué se angustian.

     Dichos síntomas van desde ataques de pánico o ansiedad, trastornos de alimentación (anorexias, bulimias, obesidades mórbidas ), depresiones que son más bien apatías, dependencias patológicas ( a sustancias, a personas, a las pantallas de todo tipo … ), a síntomas psicosomáticos, etc.

     La emergencia de estas nuevas patologías nos tiene que hacer pensar en un cambio social y por tanto de un cambio en los conflictos del individuo.

     Este cambio social puede situarse desde la mitad del siglo XX, al finalizar la 2ª guerra mundial, hasta hoy en pleno siglo XXI. Un hecho histórico que inaugura una nueva época es la caída del Muro de Berlín, en 1989. Anteriormente a este acontecimiento, la sociedad occidental se basaba en un precario equilibrio, conseguido con los bloques Este- Oeste, pero la caída del muro, precipita un nuevo “status quo” y entramos de lleno en la Era de la Globalización.

     A partir de aquí, aparece un nuevo orden mundial y el sistema capitalista se pervierte, volviéndose feroz y desaforado. La Democracia (el poder del pueblo) queda sustituida por la Plutocracia ( el poder del dinero). Las antiguas ideologías, los valores, la religión y la ética sufren una importante devaluación. La consigna de las nuevas generaciones es: el “Carpe diem”, o sea, vivir al día, de un modo hedonista. Y como complemento, los siguientes imperativos categóricos: “Debes consumir” y “Debes gozar”.

     Lo que nos enferma es el vacío que estas consignas llevan implícitas. Es el vacío de la Ley, de la Ética, y como consecuencia aparece un vacío del Deseo: No hay ilusión, no hay motivación, ni metas, ni libido, en términos freudianos.

     ¿Qué quiere decir Ley?: Los límites lógicos para el desarrollo armonioso del individuo y de la vida colectiva. TODO NO SE PUEDE. Los límites son necesarios y estructurantes para una sana evolución del individuo y de la sociedad . No se puede tener todo, comer todo, experimentar todo y que no haya consecuencias. Necesitamos una Ley que nos contenga.

     Freud en su ensayo “El malestar en la cultura” opone impulsos o pulsiones frente a cultura. Quiere decir que la cultura implica sacrificar parte de lo instintivo. Habla de “Sublimación”: Si somos capaces de sublimar, es decir de sacrificar parte de lo instintivo, seremos seres creativos.

     El vacío y la ausencia de Ley, matan la creatividad, instaurando la Repetición. Así, los individuos se ven abocados a repetir como autómatas, compulsivamente conductas, sin que exista la mínima noción de consciencia por medio.

     Al poder le conviene una sociedad compuesta por individuos pasivos, adictos, sometidos, consumistas, para manejarlos con facilidad.

     Estamos en la era del Narcisismo. Todas las patologías del vacío que hemos mencionado tienen el tronco común del narcisismo. Los individuos están encerrados en sus burbujas, actuando de un modo egoísta, buscando su propio placer o beneficio inmediato, en lugar de ser empáticos o de estar abiertos a los otros.

     El sociólogo Bauman habla de una sociedad líquida, caracterizada por la velocidad vertiginosa, la transitoriedad total. Líquido frente a sólido, porque actualmente todo es cambiante, convulso y amorfo, como el agua que se escapa entre los dedos.

      Actualmente, se ha perdido en gran parte el sentimiento de culpa. Como no hay Ley, tampoco hay culpa. El trauma no es producido como antaño por el conflicto psíquico entre dos valores, sino que hoy, el trauma está producido por el vacío de la Ley.

     Actualmente, la tendencia no es desear el encuentro con el otro, es decir, la comunicación, el amor, sino el goce total (de algo o de alguien ) y este goce se convierte en mortífero. Pensemos en las drogas, las bulimias, las adicciones, las dependencias patológicas. Es el goce que no reconoce el límite.

     Los límites y la ley constituyen un trauma positivo, que dan posibilidad a la aparición del deseo. Deseo algo porque estoy en falta, no soy completo. El deseo es puntual y reconoce una falta, una ausencia; mientras que el goce es total y narcisista: No le falta de nada o le falta todo.

La única posibilidad de juntar deseo y goce se llama amor.

      Recalcati promueve trabajar una clínica de la falta, frente a la clínica del vacío. En la clínica de la falta hay deseo, hay renuncia, hay culpa, hay amor El deber del terapeuta es enseñar que la libertad no es hacer todo lo que se quiere. La libertad es asumir lo que se hace. La libertad es un vínculo. Los vínculos cobran importancia en la constitución del sujeto, frente a la sociedad actual que fomenta el individualismo, la soledad y la melancolía. Todo ello tiene como efecto la muerte del deseo y la momificación del sujeto. Por eso hablamos hoy de “Neo-melancolías “: No hay pérdidas, no hay duelo, ni tristeza, ni culpa. Solo apatía y pereza de desear.

    Los terapeutas concienciados, deben ocupar “el lugar del padre “, que imprime el límite y que enseñan a juntar la Ley y el Deseo. Las psicoterapias deben humanizarse.

    Recalcati dice que al tratar clínicamente a un sujeto no debemos excluir nunca el contexto social. Hay que hacer Psicología Social, porque a partir de Freud y de Lacan hay que tener en cuenta que el sujeto no es un ente aislado, sino un producto de la sociedad que le ha tocado vivir. “El sujeto no es nada sin el otro”.

    En Octubre de este año, Recalcati publicará en español “El complejo de Telémaco”. Se basa en la historia de Ulises, relatada por Homero en “La Odisea “:

    Ulises, rey de Ítaca, se va a recorrer el mundo, dejando en palacio a su esposa Penélope y a su hijo adolescente Telémaco. Como el retorno de Ulises se demora tanto, Penélope se ve requerida por numerosos pretendientes que quieren convertirla en su esposa, argumentando que Ulises ha muerto y el reino necesita un nuevo rey.

    Penélope guarda en su corazón la esperanza de que su esposo vuelva. Todas las noches teje un manto y a la madrugada desteje lo que ha hecho. Es una excusa frente a los pretendientes: Les dice que cuando el manto esté terminado elegirá esposo entre ellos.

    Mientras, Telémaco, el hijo de Ulises sufre al ver que el palacio de su padre ha sido tomado por los perversos pretendientes que montan todas las noches comilonas y orgías arruinando los bienes y la hacienda que le pertenece por herencia, al tiempo que ve sufrir a su madre.

    Al final, Ulises vuelve, se une a su hijo y se enfrentan a los malvados pretendientes, arrojándolos del palacio y desterrándolos de Ítaca. Con la vuelta del padre, se restablece la ley y todo vuelve a la normalidad.

    Para los seguidores de este blog recomiendo repasar los siguientes artículos, que tienen que ver con el tema del vacío: “El laberinto de las adicciones “, “ El Narcisismo”, “ Adolescencia y patologías narcisistas “ y “Autenticidad y autoestima”.

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SOBRE EL DUELO Y LAS PÉRDIDAS.

rosa_lutoSegún el diccionario de la Real Academia, la palabra “duelo”, tiene dos acepciones:

a): Derivación del latín “duellum”: guerra, combate, pelea entre dos a consecuencia de un reto o desafío.

b): Derivación del latín “dolus”: dolor, lástima, aflicción o sentimiento que se tiene por la pérdida de alguien. También: fatiga, trabajo.

Freud, en su artículo: “Duelo y Melancolía”  (1917) define el duelo como un estado anímico doloroso, ligado a la pérdida de un ser amado o de algo equivalente (pérdida de la patria, del patrimonio, de un trabajo o de un ideal ).

El duelo es la reacción normal ante una pérdida. Aparece la tristeza, la nostalgia y el vacío, al valorar lo que hemos perdido.

Según esto, las características del estado anímico del que está en duelo, serían:

a): Tristeza, estado de ánimo “bajo”.

b): Apatía, falta de energía, inhibición para la acción.

c): Falta de interés por el mundo exterior.

d): Se pierde la capacidad de buscar y elegir un nuevo amor o ilusión.

e): Alejamiento de actividades no conectadas a lo que se ha perdido.

f): Empobrecimiento y restricción del “Yo “, concentrado en el duelo por la pérdida.

El conflicto en el duelo tiene que ver con que la realidad demuestra que lo perdido no va a retornar. Por ello hay una tendencia a abandonar el afecto ligado a la pérdida; pero por otra parte, hay una fijación o resistencia a dejar lo que se ha amado, conservándolo en la imaginación.  Esto último se relaciona con el apego, ya que las personas establecemos fuertes lazos emocionales con otras personas, cosas o ideas y de alguna manera, nuestra estabilidad se ve amenazada si estos se rompen.

Siguiendo a Freud, hay una serie de tareas imprescindibles que hay que realizar para restablecer el equilibrio perdido. Estas tareas serían:

1.- Aceptar la pérdida, no distorsionar la realidad comportándonos como si nada hubiese ocurrido. Hay que evitar: La negación, los olvidos selectivos, así como minimizar la importancia de lo perdido.

2.- Trabajar las emociones que aparecen en tiempo de duelo: La impotencia, la rabia, el dolor, la sensación de vacío, la nostalgia, el desamparo, la soledad, la tristeza, el miedo, la culpa y  la desolación .Aceptarlas como productos del proceso normal de duelo. Bloquearlas significa traer consigo mayores problemas a largo plazo.

Cada recuerdo que surge y tiene que ver con lo que se ha perdido abre de nuevo la herida del dolor, pero podría decirse que  el duelo se va extinguiendo o gastando poco a poco, hasta que la herida quede definitivamente cerrada hasta convertirse en una cicatriz.

3.-Aceptar la realidad. Esta se impone y el sujeto es consciente de un modo total y absoluto que lo perdido no va a volver, con lo que la persona queda libre para volver a amar y entusiasmarse con otras personas, cosas e ideas.

SENTIDO DE LAS PÉRDIDAS.

Parece que la evolución y el crecimiento humano tienen que ver con saber aceptar las pérdidas. Todos nos apegamos a lo que amamos. Este apego nos proporciona sensación de seguridad y de protección, frente al miedo y a la incertidumbre. Cuanto mayor sea el apego, mayor desolación sentiremos con la pérdida.

Sin embargo, para madurar hay que saber afrontar lo que Jorge Bucay llama: “El camino de las lágrimas”, en un libro del mismo título. Dice Bucay: “A veces la vida está relacionada con soltar lo que alguna vez nos salvó”. Y también: “Hay que vaciarse, para poder llenarse”.

Jacques Lacan, psicoanalista francés dice esta frase críptica:” Aceptar la presencia de la ausencia”. Hace referencia a la carencia, a que el deseo surge cuando acepto que me falta algo, que no estoy completo.

Otro psicoanalista, Stephen Grost, relata en un artículo sobre las pérdidas una anécdota: Cuando ocurrió el ataque terrorista a las torres gemelas de New York  el 11 S de 2oo1, una de las empleadas de la primera torre atacada sintió la explosión y sin pensarlo un segundo, se encaminó a la salida de emergencia, logrando alcanzar la calle y salvar su vida. Otra compañera, retrocedió y volvió a la oficina para recoger las fotos de sus hijos. Nunca salió.

Grost afirma, que después de muchos años de experiencia como psicoanalista se da cuenta  de la resistencia al cambio: Provoca más miedo una situación peligrosa o penosa que realizar un pequeño ajuste para el cambio.

Al final de un proceso de duelo, de haber transitado por  “El camino de las lágrimas” lo que ocurre es un enriquecimiento del “yo”, porque de algún modo, lo perdido lo incorporamos en nuestro interior y llega a formar parte de nosotros mismos. En otras palabras, nos identificamos con lo perdido.

DUELOS PATOLÓGICOS.

Todo lo anterior se refiere al proceso de un duelo normal. Otra cosa sería el duelo patológico, que tiene que ver con negarse a aceptar la pérdida.

Según Bucay se produce una distorsión en alguna fase del duelo. Por ejemplo:

1.- Un duelo masivamente negado, que ni empieza. Se borra totalmente la pérdida.

2.-El duelo se para en alguna etapa. Por ejemplo en la tristeza y esta se hace crónica, convirtiéndose en depresión o melancolía. O se para en la fase de rabia y a la persona se le “agria” el carácter.

3.- Progresa, pero retrocede a una etapa anterior.

4.-Se atasca, evitando pasar alguna etapa  por ejemplo, la de la nostalgia o tristeza.

5.- Idealización del objeto perdido. Esta forma de encarar el duelo es peligrosa, porque constituye una huida hacia adelante. Idealizar lo perdido es una forma de no soltar, de mantenerlo vivo. Bucay habla de “momificación de la pérdida “. Nos hace pensar en Norman Bates, el protagonista de la famosa película de Hitchkoc:”Psicosis”. Norman momifica el cadáver de su madre y convive con ella para no aceptar su pérdida. A veces, también se desdobla y él mismo es la madre.

Idealizar es negar todo lo malo que tenía lo perdido y magnificar lo bueno. Si se endiosa lo perdido, se convierte en divino, por tanto, es eterno. Pensemos en iconos como Mariliyn Monroe, James Dean, John F. Kennedy, Janice Joplin, Michael Jackson y tantos otros ídolos muertos a edades relativamente jóvenes.

TIEMPO DEL DUELO.-

¿Cuánto dura un duelo?: Cuando la herida de lo perdido se convierte en cicatriz; es decir, cuando se puede pensar en lo perdido sin sentir dolor intenso. Para ello es necesario que transcurra un tiempo relativamente largo. Porque también hay una post- cicatrización.

Quiere decirse que el haber resuelto el duelo, no implica olvidar lo perdido. Siempre queda en el recuerdo, pero sin dolor.

Un duelo normal puede durar dos años. El primer año, es más complicado y difícil: Hay que recorrer las primeras Navidades sin… las primeras vacaciones sin… el cumpleaños sin…Es lo que se llama “Reacciones de aniversario”.

El segundo año se hace más llevadero, hasta el completo recorrido del “Camino de las lágrimas”.

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LA DOBLE CARA DEL CARACTER AUTORITARIO

  th  Se entiende por “Carácter Autoritario”, aquel que posee una voluntad de mando opresivo, que impide la crítica, así como la libertad de pensamiento y de opinión. Se caracteriza por su prepotencia y por su voluntad de imponerse ante cualquier situación. Cree tener siempre la razón de su parte, opinando de todo, aunque ignore la mayoría de los temas que aborda.

    El fenómeno del “Autoritarismo” surge como concepto para  analizar y estudiar a raíz de la 1ª guerra mundial  (1914-1918). Anteriormente a este periodo, el Racionalismo y el Positivismo moderno, habían creído en la utopía de que el hombre, era  ante todo, un ser racional. Se pensaba que los periodos oscurantistas de la Historia habían quedado atrás y que se había llegado a un momento en el cuál, los valores de la Revolución Francesa ( Libertad, Igualdad y Fraternidad ) habían calado por fin en todos los estratos de la sociedad: El mundo evolucionaría siempre hacia adelante, conducido por las modernas e igualitarias democracias.

    Sin embargo, el afán insaciable de poder y dominio por parte de la Humanidad, encerraba todavía muchas sorpresas.

    Algunos autores intuyeron que el hombre no era tan racional y evolucionado. Que muchas fuerzas irracionales y destructivas andaban al acecho, sin extinguirse. Pensadores como Nietzsche, Marx y Freud, alertaron  acerca de estos peligros.

    Concretamente, Freud, posteriormente a la 1ª guerra mundial en sus obras: “Más allá del principio del placer” (1920),”Psicología de las masas”(1921) y “El malestar en la cultura” (1930) pone al descubierto la parte irracional e inconsciente de la naturaleza humana.

    Freud demuestra, en contra de lo que propugnaba el Racionalismo, que las motivaciones del hombre no siempre eran lógicas y coherentes, sino que dentro del individuo se esconde toda una parte instintiva, irracional e inconsciente.

     Más adelante,  otro psicoanalista con un enfoque más sociológico, Erich Fromm, en su obra “El miedo a la libertad “expone entre otras cosas lo que denomina “Proceso de individuación “.Este, consiste en que, el bebé humano, que en su origen vivía simbióticamente dentro del cuerpo de su madre antes de su nacimiento, posteriormente se convertirá en una unidad biológica separada de ella. Sin embargo, seguirá dependiendo de la figura materna y de los demás vínculos de apego, a los que Fromm llama “Vínculos Primarios “. Estos serían: familia, hogar, lengua, país, costumbres, etc. Durante la infancia y la adolescencia, dichos vínculos serán importantes para la constitución de la propia identidad, pero al hacerse adulto, se produce un cierto corte del “cordón umbilical” de los vínculos primarios.

     Este corte  en la evolución del individuo suele ser un proceso difícil, complejo y hasta doloroso, por la siguiente contradicción:

a): Por un lado, la individuación reporta mayor libertad en todos los sentidos: de elección, de actuación, de pensamiento, etc.

b): Por otro lado aparece un sentimiento de vacío, de indefensión, de no pertenencia… Todo lo cual desemboca en una sensación de vértigo, de miedo e inseguridad.

    Esta sería la gran paradoja de la libertad: De un lado, queremos autonomía, que no nos manejen, que nos dejen en paz… De otro lado el libre albedrío produce angustia y ansiedad ante nuestra propia responsabilidad.

    El autoritarismo es uno de los mecanismos para evadirnos  (en el sentido de no pensar ) en nuestra propia libertad y responsabilidad.

    De este modo, el carácter autoritario, tiende a sustituir los “vínculos primarios”, por otros sustitutivos, llamados  “Secundarios”. Esta sustitución se realiza manifestándose de dos modos diferentes:

A): Mediante tendencias compulsivas hacia la dominación, o  también llamados “Impulsos Sádicos”.

B): Mediante tendencias compulsivas tendentes a la sumisión o “Impulsos Masoquistas”.

    Ambas son manifestaciones diferentes del carácter autoritario, al igual que una moneda: Un unidad con dos lados: Cara y cruz.

    Las tendencias sádicas son aquellas que intentan controlar y someter a los demás, con algunas variaciones: desde la manipulación del otro como objeto, hasta la más completa explotación. El extremo del sadismo sería el deseo de causar sufrimiento  e incluso complacerse con ello, hasta la total aniquilación .Como puede observarse, estas tendencias sufren variaciones de grado: desde el simple “exceso de celo” de controlar, hasta el acoso y la humillación.

   El autoritarismo en versión sádica consiste en la continua proyección del mal en algo o en alguien. Así, el sujeto queda continuamente excusado de responsabilidad, y se percibe como eternamente justificado, lleno de razón y de buenas intenciones. Se siente “completo” y esquiva su propio vacío.

    Respecto a las tendencias masoquistas, están basadas en un sentimiento de inseguridad e inferioridad; las cuales llevan a este tipo de sujetos a someterse a otros, a los que admira e idealiza, atribuyéndoles cualidades y poderes excesivos. De este modo, generan grandes dosis de dependencia, la cual, le sirve para eludir la propia responsabilidad personal.

    El autoritarismo en versión sumisa o masoquista consiste en delegar la propia vida y responsabilidad a algo o alguien muy idealizado. Este sometimiento les confiere a los masoquistas una falsa sensación de cobijo y seguridad, pero la deuda que contraen en una carencia total de autoestima, y una culpabilidad crónica, ya que cargan con la culpa que el sádico les proyecta continuamente, contrayendo una angustiosa sensación de indignidad.

    El binomio sado-masoquista  a veces es reversible: No es raro encontrar parejas, donde uno de sus miembros ha sido muy manipulado y al contraer una nueva relación se convierten en manipuladores y al revés.

    Resumiendo, la doble faz del carácter autoritario, tanto su versión sádica como sumisa son mecanismos de evasión que ayudan al hombre a olvidarse de “la insoportable sensación de soledad e impotencia” en medio de un mundo muchas veces hostil, difícil e inseguro. En este punto es cuando  el individuo  “entrega” su libertad a cambio de cobijo. Aparecen así unas relaciones que Fromm llama “Simbióticas”, donde uno subsiste de la energía del otro y viceversa. Estas uniones anulan totalmente la entidad individual de cada uno y son muy patológicas.

    Para nuestra autoestima y para nuestra paz interior hay que convencernos de que la libertad es un don inestimable y que no podemos “vender el alma” a cualquier precio. No temamos tanto  a la libertad.

 

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RELACIONES VAMPIRICAS

MITO DEL VAMPIRO.-  Relaciones vampíricas

Todos conocemos el mito del vampiro: un ser muerto en vida, que se alimenta de la energía vital  (sangre) de una víctima o presa.

El vampiro tiene poderes hipnóticos. De entrada, no ataca a su presa, sino que la seduce. Esta, queda fascinada, sin voluntad propia, hasta caer esclavizada en la relación; perdiendo toda su energía, para finalmente, convertirse en otro muerto viviente, por el proceso de vampirización al que ha sido sometida.

Drácula ha sido el más famoso de los vampiros, personaje de ficción creado por el escritor inglés Bram Stocker. Su historia ha sido llevada al cine en numerosas versiones y siempre ejerce una poderosa influencia en el espectador. ¿ Por qué será?.

Quizá porque el mito del vampiro tiene un punto de realidad en la vida diaria, mayor del que aparece a simple vista: se trata del “vampirismo psíquico”. Este, sí que se da con abundancia en nuestros tiempos. Por eso, he titulado este artículo: “Relaciones vampíricas “.

En el vampirismo psíquico, el “vampiro”, no succiona la sangre de su víctima, sino su energía, sus valores, sus cualidades, su autoestima.

Suele darse este nocivo intercambio  sobre todo en relaciones de pareja, o en relaciones en las que hay gran intimidad.

Para los seguidores del “Rincón de Autoestima”, recomiendo leer el artículo:” Dependencias emocionales”, donde se trata el tema de las “relaciones adictivas”. Las relaciones vampíricas son un tipo especial dentro de las relaciones adictivas; tienen de especial, que uno de los miembros juega el rol de “vampiro” y el otro, sería la “presa “.

PERFIL DEL VAMPIRO.-

Sería una personalidad con un grado importante de narcicismo patológico y tendría algunos de los siguientes rasgos:

1.- Manipula y explota al otro.

2.-Carece de verdadera empatía.

3.-Arrogancia, prepotencia.

4.- Necesidad de halago y admiración.

5.- Envidia los rasgos y cualidades del otro.

6.- Incapacidad para hacer duelos.

7.- Frialdad y agresividad, si se sienten rechazados.

8.- Falta de profundidad emocional.

9.- Egocentrismo.

10.- Megalomanía. Idea grandiosa de sí mismos.

En el narcicismo patológico” el fin justifica los medios”. El otro, no existe como sujeto. Es simplemente, un medio para rellenar el vacío del “vampiro”. En este sentido, tiene la ética del depredador: necesita al otro para sentirse lleno o completo. Se alimenta, como hemos dicho antes de las cualidades y de la autoestima del otro, ya que él no tiene una identidad sólida.

Como no tienen noción clara de la realidad, fantasean y creen tener siempre razón. Se autojustifican todo el tiempo: lo malo siempre está fuera, nunca en ellos. Por eso, inoculan sibilinamente la culpa en las víctimas, quedando ellos exentos de responsabilidad. Este es el mecanismo de “Proyección “: Atribuir lo malo fuera de uno.

Los “vampiros “no son autónomos ni independientes: necesitan a la presa.

ELECCION DE LA PRESA.-

El “vampiro” elige a la presa porque esta es portadora de algo de lo que el carece. (Energía positiva, calidez, valores morales, creatividad, etc ). En consecuencia, para llenarse, quiere apropiarse de estos dones ajenos. Su interés se mantiene en tanto pueda succionar lo que el otro le ofrece.

Sin embargo, en cuanto la presa se rebela o intenta retirarse de la relación, el vampiro pasa al odio, al despecho o a la fría indiferencia.

El juego del “vampiro” consiste en conocer y aprovecharse de los puntos débiles de su víctima. Pero es que todos tenemos puntos débiles. En este tipo de relación, la depredación consiste en detectar los fallos del otro y explotarlos, reactivándolos. Muchas veces, estos fallos son debidos a déficits en la educación o a traumas infantiles mal resueltos. De este modo, el “vampiro” provoca una regresión en su presa.

El ataque vampírico suele paralizar a su víctima, como la araña, que no mata, pero sus capturas quedan enganchadas y desvalidas en la tela que previamente ha tejido. Se establece así una relación sadomasoquista, desde el punto de vista psicológico y estará más o menos encubierta, según los casos.

El error de las víctimas, es no haber detectado a tiempo, que con un vampiro no puede haber negociación, ni acuerdos. No puede establecerse una relación de igualdad, porque son relaciones de dominación y se juega al “todo” o “nada”. Son relaciones en las que de un modo muy sutil, uno manda y el otro obedece. En esta dinámica, a las víctimas no se les ocurre que pueden disentir y ofrecer resistencia.

Un fenómeno interesante en este tipo de relaciones es que cuando la presa ha conseguido zafarse de la relación, a pesar de sentir nostalgia, sienten también un inmenso alivio y ven como poco a poco pueden recuperar su vida.

PERFIL DE LA VICTIMA.-

1.- Suelen ser personas responsables, con un código moral bastante claro.

2.- Tienden a atribuirse culpas de todo tipo, hasta las que no les pertenecen.  Esto las hace vulnerables  para la depresión.

3.-Alto nivel de empatía. Gran disposición para ayudar a los demás y para hacer el bien.

4.- Miedo a fallar, a cometer errores, a ser injustos con los demás.

5.-Crítica exagerada hacia sí mismos.

6.- Sentimientos latentes de inferioridad.

7.- Combinación de tendencias melancólicas con gran vitalidad.

8.- Tendencias reparadoras.

9.-Flexibilidad y gran capacidad de adaptación.

10.- “Ellas (las víctimas) necesitan dar y los perversos narcisistas tomar: no se puede imaginar un encuentro más ideal. La víctima tiene una tendencia natural a culpabilizarse y el perverso rechaza cualquier culpabilidad “( M. F. Hirigoyen ).

RESULTADO FINAL.-

Para terminar, quiero decir que las “relaciones vampíricas” (al igual que en el mito del vampiro) suelen estar rodeadas de secretos, clandestinidad y aislamiento. Así como el vampiro de ficción es fuerte en la noche y no soporta la luz del sol, los perversos narcisistas también se escudan en la oscuridad y en el secreto. No suelen tolerar airear su relación y  hacerla partícipe a otras personas (amigos, familiares, psicólogos… ) porque pierden poder. Quieren tener el dominio absoluto sobre el otro.

Por todo ello, hay que plantar cara, poner luz, aire y límites en este tipo de relaciones…. Sobre todo, si  se ama la vida y no se quiere ser un muerto viviente.

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LAS COMPLEJIDADES DE LA AGRESIVIDAD

naranja-mecanicaEn el último artículo hablábamos de la gestión de las emociones. Bien, pues recordad, que LA AGRESIVIDAD es una de ellas.
La AGRESIVIDAD se define genéricamente como:” Respuesta que sigue a la frustración “. Si se expresa de un modo constructivo, tiene que ver con la AUTOAFIRMACION y con la SUPERVIVENCIA. Si por el contrario, se expresa de un modo destructivo, se convierte en CRUELDAD Y SADISMO.
Existe un antiguo debate acerca de si la agresividad es un impulso innato, que se expresa espontáneamente, o por el contrario, se trataría de una respuesta defensiva, debida a circunstancias externas de ataque..De cualquier modo, tanto la investigación con animales, como con seres humanos, ha concluido que la agresividad ha sido necesaria para sobrevivir como especies. Esto, desde el punto de vista biológico.
Desde la perspectiva de la Psicología, todas las Escuelas y tendencias ( Psicología Experimental, Social, Psicopatología, Psicofisiología, Psicoanálisis, Conductismo ETC ) se han preocupado del tema de la agresividad. Dentro de estas teorías, las hay que postulan que el hombre no es agresivo por naturaleza, sino que llega a selo a causa de una frustración.
Otras teorías, han hablado de un impulso instintivo. Freud lo llama PULSION: Algo que está caballo entre lo biológico y lo psíquico. Vista así, la “PULSION AGRESIVA” es un componente de los individuos y puede expresarse hacia fuera (ante un estímulo amenazante ), o hacia dentro, es decir, dirigida contra el propio “ yo “.
Socialmente, la agresividad se considera como algo negativo, un impulso lamentable, que habría que eliminar, olvidando que es parte de nuestra herencia biológica, con la que tenemos que aprender a convivir. Ha servido indudablemente para logros de auto conservación y de autoafirmación, expresada constructivamente.
Actualmente, parece concluyente que la agresividad es un impulso tan innato como la sexualidad, pero mientras que el sexo tiene una connotación positiva, la agresividad la tiene claramente negativa. Esta valoración negativa de la conducta agresiva, tiene mucho que ver con que a los poderes políticos, sociales, religiosos, económicos…en suma, al PODER, en general, le interesa una sociedad compuesta de individuos pasivos, sometidos y resignados, para así, poder manipularlos con mayor facilidad.
Pero ¿ qué sería de la Humanidad sin las conquistas sociales ( Abolición de la esclavitud, la Revolución Francesa, el derecho al voto, los derechos civiles etc…) los descubrimientos de la Ciencia, la Técnica, las Artes y todo el Conocimiento ?. Para llevar a cabo todas estas conquistas ha sido necesaria grandes dosis de autoafirmación, arrojo, valentía, iniciativa, constancia, motivación….Todos estos rasgos tienen que ver con la cara positiva de la agresividad: Es decir, los logros, la evolución del ser humano han sido productos de la ACCION, la CREATIVIDAD, la EVOLUCION…Todo ello, aspectos constructivos de la agresividad bien canalizada.
Una cuestión muy diferente, que merece ser tratada aparte es cuando la agresividad se convierte en odio, el cual lleva dentro de sí un germen de destructividad, de venganza. Es la agresividad encaminada a perseguir al débil, al derrotado, e incluso a disfrutar con el sufrimiento ajeno. El SADISMO es la cara siniestra de la agresividad, porque no solo destruye, sino que disfruta destruyendo.
Esta característica es exclusivamente humana y jamás se encuentra en el comportamiento de los animales. Estos, pueden actuar agresivamente como defensa, pero el hombre, lo hace además como venganza o desquite de conductas percibidas como ofensas. El animal puede ser agresivo, mientras que el hombre, además de agresivo, puede ser cruel.
Este aspecto destructivo en el hombre de la agresividad se manifiesta en una doble dirección:
a): Mediante la PROYECCION: Mecanismo que implica la atribución a otros de una hostilidad o sadismo propio. Este mecanismo tiene que ver con el NARCISISMO. Para un narcisista, él es perfecto y está en posesión de la verdad. Son los otros los que fallan. El, nunca.
Si la proyección es exagerada se convierte en PARANOIA, es decir: “ Los demás conspiran contra mí, quieren destruirme, piensan mal de mí”.
b): Por medio de la INTROYECCION. Es decir, la agresividad patológica se vuelve hacia dentro del propio sujeto. Esto ocurre en la depresión, en la melancolía, en el masoquismo y en los caracteres patológicamente culposos.
Para terminar, quiero introducir el concepto de ASERTIVIDAD. Esta, sería una conducta justo en medio entre la agresividad y la sumisión. Ser asertivo consiste en la capacidad de autoafirmar los propios derechos, sin dejarse manipular, ni manipular a los demás. Defiendo mis derechos, me expreso sin culpa pero sin avasallar a los otros. Además, ser asertivo es una característica de poseer una sana autoestima.
Para profundizar en el tema de la agresividad:
“LA agresividad humana, Anthony Storr , Alianza Editorial.
“La asertividad“ Olga Castanyer.
“El acoso moral “, Marie France Hirigoyen.
“El miedo a la libertad“ Erich Fromm.
“Pulsiones y sus destinos”, “Mas allá del Principio del placer”, “El problema económico del masoquismo”, “ Introducción al Narcisismo”. Freud, Obras Completas.

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SABER GESTIONAR LAS EMOCIONES

fotodehuracanLa palabra  “Emoción” viene del latín “Emotio” y  se define como: “Alteración del ánimo, intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática “.

Existe la falsa creencia  acerca de que las emociones son solo modos de reacción ante sucesos externos, pero no se tiene en cuenta que forman parte de nuestro mundo interno y se desencadenan a veces independientemente a lo que nos viene de fuera. Ya hemos dicho en otro lugar que somos seres subjetivos y que nuestros juicios de realidad están absolutamente condicionados a cómo es cada uno.

Las emociones van y vienen, poseen una naturaleza cambiante. Son como las tormentas: Se forman, se desencadenan y de extinguen, una vez que se han descargado.

Los antiguos griegos y romanos valoraban mucho la virtud de la templanza, que sería algo así como el intento de contener al exceso emocional. O sea, que lo importante es el equilibrio. No se trata de reprimir o de suprimir los estallidos emocionales, sino que no nos desborden y no constituyan una esclavitud en nuestras vidas. Los excesos emocionales (tanto agradables como desagradables) socavan nuestra estabilidad.

Las emociones nos conmueven y nos aportan datos de cómo estamos viviendo una situación concreta. Vendrían a ser señales de alerta del modo en que nuestro interior interpreta lo que ocurre fuera. Sin embargo, no es conveniente que dicten nuestra conducta. Es decir, no debemos identificarnos totalmente con la emoción del momento, porque suelen ser fugaces.

Entre las principales emociones, se encuentran:

1.- MIEDO: Alarma frente  a alguien o algo percibido como una amenaza real o imaginaria

2.-RABIA O AGRESION: Respuesta que sigue a la frustración .Si se expresa de un modo positivo tiene que ver con la auto afirmación,con la supervivencia. Si por el contrario se expresa de modo negativo, es destructora.

3.- TRISTEZA: Reacción dolorosa ante situaciones de pérdida o de fracaso, que aísla  y contrae a la persona que la sufre.

4.-ALEGRIA O EUFORIA: Expansión del organismo. Sensación de satisfacción, de logro, de victoria sobre algo. Reduce las preocupaciones y el malestar.

5.- CULPA: Sentimiento de malestar producido por la sensación de haber transgredido normas internas.

6.- ENVIDIA: Malestar por la percepción de lo que tiene otra persona y uno carece.

Es importante tener en cuenta que normalmente, detrás de una emoción se esconde un pensamiento, una creencia o un modo de interpretar la realidad. Si podemos cambiar los pensamientos, las emociones también pueden cambiar. (En este mismo blog, consultar el artículo “El poder de los pensamientos”). Para lograr cambiar un pensamiento hay que enfocar nuestra atención en otra dirección, buscar alternativas, ya que muchos pensamientos se nutren de creencias erróneas o poco acertadas.

Para explorar las emociones, saber manejarnos con ellas, y salir indemnes de una  “tormenta emocional “, voy a  exponer una serie de pautas, que pueden servirnos de guía:

1.- IDENTIFICAR la clase de emoción que uno está sintiendo, describirla, enunciarla.

2.-PROCEDENCIA..  De dónde viene, qué o quién la ha provocado, con qué tiene que ver.

3.- TOMAR DISTANCIA frente la emoción del momento, considerarla como un huésped o visitante. Así se puede separar uno de ella y la tensión emocional desciende.

4.- NO JUZGARLAS. No hay emociones positivas  o negativas, todas tienen su función, su utilidad. Si se las sabe gestionar pueden ayudarnos a resolver situaciones. Si no, pueden ser destructivas y acaban por vaciarnos de energía.

5.- PONERLES PENSAMIENTO para poder integrar emoción y razón.

Hemos hablado todo el tiempo del carácter pasajero de las emociones. Por consiguiente, toda emoción, si está en concordancia con el suceso que las ha provocado (por ejemplo, tristeza por una pérdida o rabia por una frustración) y se ha logrado moderar o ajustar su intensidad, deben ir diluyéndose con el tiempo, para dejar paso  a una situación más equilibrada.

Es necesario saber convivir y bregar con las emociones. De lo contrario, pueden darse dos caminos extremos:

a) Los que ponen un muro de contención (excesivas defensas) frente a la tormenta emocional. Este tipo de personas se empobrecen y su vida suele ser apática y anodina, porque establecen enormes distancias entre ellos y el mundo para no sentir.

b) Los que se abandonan al torrente emocional. Son los que su vida es una “montaña rusa”, un vaivén constante, una hoja al viento. Suelen ser personas impulsivas y bastante indefensas, que piden continuamente consejo a los demás, pero raramente los hacen suyos.

La estabilidad emocional estaría, como siempre en un punto medio. Las emociones dan sentido, color y calor a la vida, pero debemos aprender a graduar su intensidad. Se trataría de no estar solamente entre el blanco y el negro, sino introducir toda una escala de matices para tener un amplio espectro de colores.

Si queréis ampliar el tema, recomiendo:

“La sabiduría de las emociones “ de Norberto Levy ( Ed. Plaza y Janés).

“Inteligencia emocional” de Daniel Goleman ( Ed. Kairós ).

“Diccionario de los sentimientos “de José Antonio Marina y Marisa López ( Ed. Anagrama ).

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DEPENDENCIAS EMOCIONALES: ¿AMOR O NECESIDAD?

DEpendencia emocionalEn un artículo de este blog, titulado  “El laberinto de las adicciones”, con fecha de Abril del 2011, definíamos  “adicción“ como… “Tener una dependencia respecto a una sustancia, actividad o persona. Sería cualquier cosa que el individuo no llega a controlar, que realiza compulsivamente, a veces, incluso llegando a perjudicar su salud y su vida”.

En cuanto a la palabra  “dependencia”, esta proviene del latín  y significa: “Estar subordinado a una autoridad, estar condicionado por algo o por alguien “. Respecto  al significado médico y psicológico que se le atribuye a este concepto, sería: “Necesidad  compulsiva de alguna sustancia, actividad o persona para experimentar sus efectos o calmar el malestar producido por su privación”.

Las dependencias emocionales se dan en todo tipo de relación humana, en todo vínculo: desde las relaciones familiares, de amistad, amorosas, laborales, académicas…

En este artículo quiero centrarme  en las dependencias que se dan en las relaciones de pareja. Hay dependencias inofensivas, pero en cambio, hay otras más tóxicas, que tienen que ver, no tanto con el amor y la entrega, sino con la necesidad de llenar un vacío, una carencia por parte de uno o de los dos miembros de la pareja.

Este tipo de dependencias resultan nocivas e incluso, en algunos extremos, peligrosas. Sin embargo, han pasado desapercibidas durante mucho tiempo, debido a la visión ancestral, romántica  y falsamente idealizada del amor que se ha tenido en nuestra cultura. Se ha fomentado la idea de que el individuo solo, es un ser incompleto, una media naranja que debía encontrar a su otra mitad, para así formar un tándem completo, cerrado en sí mismo. Solo así se llegaría  a la felicidad y a la plenitud.

Esta idea del amor, afortunadamente ha ido cambiando con el tiempo, gracias  a los descubrimientos de la Psicología, la Sociología y las Ciencias Humanas en general. En esta línea, el poeta libanés Khalil Gibrán, compara a las parejas con las columnas de un templo: están unidas en lo alto, pero se plantan firmes y separadas en su base. No se trata de unir dos medias naranjas para formar una fruta entera, sino que serían dos naranjas completas, que se juntan para formar algo nuevo.

La concepción romántica del amor falla en su base, porque anula la libertad individual: nadie puede amar del todo, a costa de anularse como persona. No puede haber felicidad o realización si yo veo a la otra persona como un instrumento destinado a  saciar mis vacíos y carencias únicamente.

En otro artículo de este blog con fecha de Enero del 2012, titulado: “Apegos y desapegos”, hablábamos del “ Apego afectivo”, que sería un miedo desorbitado a la pérdida del ser querido. En éste sentido hay personas que muestran  un perfil especialmente vulnerable a ser dominadas por otros.  Quizá en su origen, por carencias afectivas de la infancia, por haber estado  excesivamente protegidas o por el contrario, por haber sufrido humillaciones y maltrato, tanto físico como psicológico…

Este tipo de personas se suelen plegar demasiado a sus parejas y ahí entra la necesidad o adicción, aún a costa del abuso del otro, que suelen ser, por la ley de los opuestos, narcisistas, manipuladores y maltratadores.

Los perfiles de personas vulnerables para la sumisión, serían:

1.- Sentimientos de abandono y soledad.

2.- Inmadurez afectiva.

3.-Falta de autoestima.

4.-Necesidad compulsiva de complacer y ser aceptado.

5.-Altos niveles de ansiedad y búsqueda de estímulos intensos.

6.- Impulsividad. Querer la satisfacción al instante.

7.-Incapacidad o Dificultad para tolerar la frustración.

8.-Dificultad de defender sus posiciones frente a los demás. No sabe decir “no”.

9.- No se aprende de la experiencia.

10.- Aislamiento, incapacidad de pedir ayuda.

11.- Victimismo, masoquismo, disfruta con el sufrimiento.

Volviendo a las dependencias emocionales, hay que resaltar que toda pareja pasa por la fase de “enamoramiento”, en la que se vive en el limbo y se ve al otro envuelto en un manto de perfecciones. En este periodo es normal cierta necesidad de “fusión “, de querer compartirlo todo, de entrega y de dedicar a la pareja mucho tiempo y espacio… Pero cuando transcurre el tiempo y la relación se normaliza, se desciende a la tierra o la realidad y uno suele caer en la cuenta de la imposibilidad de dedicar tanta energía y atención a la pareja, sin descuidar otras parcelas nuestras.

Para que se dé una buena relación de pareja, se tienen que dar varias condiciones:

1.- Tener muy claro que nadie tiene más derechos o más valor que el otro. La relación debe estar basada en la igualdad.

Esto implica evitar a toda costa lo que yo llamo “La Ley del Embudo”, que consiste en que el dominante de la pareja se adjudique la parte ancha (las ventajas, los beneficios) y deje al sumiso la parte estrecha ( los sacrificios, las renuncias).

2.- Empatía.

Esto es, desear el bien del otro, amarlo de verdad.”El amor es la alegría de que el otro exista” y podría añadirse “Y que le vaya bien, que tenga éxito, que sea feliz”.

3.-Equilibrio entre lo que se da y lo que se recibe.

Hay que intercambiar papeles. No es bueno que uno siempre tenga un determinado rol. Ambos deben jugar una amplia gama de roles e intercambiarlos. Por ejemplo, no es bueno que uno siempre sea el generoso, o que el otro siempre tenga iniciativas, etc…

4.- Mostrar ternura y admiración por el otro.-

Mientras que la sexualidad sufre altibajos a lo largo de la vida, la ternura y el valorar al otro supone querer mantener el vínculo.

Para concluir: Revisemos nuestras ideas y concepciones respecto al amor y recodad la máxima de que:” Nadie puede amar de verdad al otro si antes no se estima y se respeta a sí mismo”. De lo contrario, estaremos en el plano de la necesidad y las adicciones emocionales.

Sobre este tema y para quien quiera profundizar en ello, recomiendo la siguiente bibliografía:

“Mujeres que aman demasiado “de Robin Norwood.

“Chantaje emocional “ de Susan Forward.

“¿Amar o depender? De Walter Risso.

“Amar con los ojos abiertos “de Silvia Salinas.

“Te amo….pero soy feliz sin ti “de Jaime Jaramillo.

“La enfermedad de complacer a los demás “de Harriet B. Braiker.

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