ESTRÉS, ANSIEDAD Y AUTOESTIMA

Cuando un organismo se ve sometido a un estado excesivo de tensión durante un tiempo más o menos prolongado, estamos hablando de estrés. Se manifiesta como una sobrecarga mantenida, acompañada de tensión intelectual o emocional intensa.

El sujeto con estrés lleva una vida de vértigo permanentemente agobiado, intentando atender demasiadas exigencias. Pretende llegar a todo y acaba actuando compulsivamente, sin orden ni concierto, sin centrarse en nada concreto.

Un componente importante del estrés es la ansiedad, que se define como “estado de ansia, de anhelo, preocupación anticipada del futuro”. Se teme lo venidero, pero no en cosas concretas sino que más bien se trata de un temor difuso, sin causas específicas. Una persona ansiosa siempre espera que ocurra lo peor. Su pensamiento suele estar dominado por la negatividad y el catastrofismo: Ve el futuro con malos augurios, con perplejidad e incertidumbre constante.

Todo lo cual implica que las personas ansiosas, en términos generales son más susceptibles de sufrir de estrés, el cual es considerado un mal de nuestros días y de nuestra cultura occidental, donde la vida tiene cada vez más un ritmo trepidante y acelerado; donde las actividades  y acontecimientos se suceden vertiginosamente.

Así pues, parece existir una clara correlación entre el estrés y los valores que se cotizan en nuestra cultura. Estos serían:

1): La capacidad de producir. Quien produce tiene poder. Se fomenta la efectividad, la rapidez, la toma precipitada de decisiones, la  manipulación del otro, etc.

2): La capacidad de poseer bienes materiales y lo que el dinero pueda comprar.

3): El culto a la imagen. El sujeto debe “aparentar”. Hay que “parecer” antes que “ser” (Prototipo  de imagen juvenil, bien vestida, delgada….)

4): El éxito, en el sentido de ser reconocido socialmente. Es importante la imagen pública, de cara a la galería.

Sin embargo, todos estos factores  sobrevalorados actualmente y que tienen que ver con la producción de estrés y de ansiedad en los individuos, esconden algo bastante inquietante: la falta de autoestima  y de identidad; el miedo terrible a estar a solas consigo mismo, porque se está vacío (de valores, de contenido, de afecto, de ideas….)

La persona ansiosa y estresada  carece de una buena autoestima y de una identidad sólida como persona. Hay que saber desconectar. Es necesario desarrollar otros aspectos de uno mismo, como la capacidad de reflexión, de observación, la atención, la relajación, pero esto será tema para otro artículo.

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3 respuestas a ESTRÉS, ANSIEDAD Y AUTOESTIMA

  1. Ana dijo:

    Adela, me gustan mucho tus artículos. Creo que somos muchos los que tenemos que trabajar nuestra autoestima y no nos damos cuenta, pues no hemos reflexionado lo suficiente en las causas de nuestros males. Haces un gran trabajo. Muchos besos, Ana.

  2. OLMA dijo:

    A mi también me gustan mucho tus artículos!
    Parece que todos estamos expuestos al stress, tal y como nos conduce la sociedad a ello últimamente. Creo que es importante no dejarse llevar tanto por los valores que al parecer hoy en día son tan importantes, como el dinero y la apariencia. Me da pena que la gente no se de cuenta de que la sociedad les está comiendo el coco y no puedan ser felices debido a intentar seguir los cánones sociales y este ritmo de vida tan vertiginoso.

  3. gaby dijo:

    y que podemos hacer los que padecemos ansiedad para curarnos?

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