TRAUMAS, SÍNTOMAS Y AUTOESTIMA

La palabra “trauma” viene del griego y significa “herida”. Este término se utilizaba ya antiguamente en Medicina y Cirugía, pero el Psicoanálisis  y más concretamente Freud, lo incorpora para referirse al impacto que provoca en la mente humana ciertos choques emocionales intensos, causados por acontecimientos súbitos y casi siempre de carácter negativo que irrumpen en la vida de los individuos; ante los cuales, el sujeto que los padece se siente incapacitado para responder adecuadamente a la situación. Por ejemplo: muerte repentina de un ser querido, impactos producidos por accidentes, desastres naturales, o cualquier tipo de violencia externa.

Sin embargo, no cualquier desgracia o suceso llega a convertirse en trauma, sin más. Para que un acontecimiento llegue  a ser traumático debe cumplir dos condiciones:

1): Exceso de estímulos desagradables.

2): Imposibilidad del sujeto para tolerar tanto displacer y en consecuencia se inhibe la capacidad para elaborar psíquicamente lo que está viviendo.

Otro elemento importante a destacar en este asunto es el siguiente: Un mismo suceso negativo, puede devenir en trauma para un sujeto determinado y para otro, en cambio, constituir simplemente una mala experiencia. Esto quedaría explicado en los diferentes modos de manejar la angustia en uno u otro individuo: Bien es sabido, que ante situaciones de peligro (incendios, naufragios, accidentes en general) unas personas quedan paralizadas por la tensión del momento, mientras que otras  reaccionan activamente tratando de buscar una salida.

El trauma psíquico funciona como un mecanismo de seguridad en la mente humana. Ante la imposibilidad de tolerar tanta tensión, el sujeto envía y guarda  el recuerdo del suceso negativo a otro lugar de la mente: al Inconsciente. Entonces, no le queda en su memoria huella alguna del suceso desagradable y el equilibrio psíquico queda restaurado….Aparentemente.

Más tarde, empiezan a aparecer secuelas, restos, que constituyen los síntomas (ataques de pánico, angustias repentinas, fobias, sueños desagradables y recurrentes, rituales repetitivos de carácter obsesivo…) .Los síntomas son alarmas del sistema psíquico y nos alertan  de que algo no va bien, que el sistema no funciona  todo lo bien que debería; del mismo modo que la fiebre constituye un aviso de la existencia de una infección en nuestro organismo.

Poe eso, los síntomas hay que atenderlos, ya que nuestro equilibrio mental y por consiguiente nuestra autoestima está en juego.

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