ADOLESCENCIA Y PATOLOGIAS NARCISISTAS

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La adolescencia es una etapa de la vida difícil, delicada y llena de conflictos. No en balde supone el tránsito de la infancia hacia la edad adulta. Viene marcada por enormes cambios corporales, mentales, emocionales, de comportamiento y en las relaciones sociales.

Se suele situar el comienzo de la adolescencia con los primeros cambios de la pubertad, entre los 10 y los l6 años. La adolescencia propiamente dicha, se instala en la época del Bachillerato, entre los 17 y 18 años. Resulta más difícil determinar cuándo termina, pero socialmente suele coincidir con la emancipación de los jóvenes de casa de sus padres y el comienzo de su vida laboral.

El adolescente es un ser que se convierte bruscamente en “otro”. Desde el punto de vista físico, pierde el cuerpo infantil conocido. Experimenta cambios externos e internos sobre los que él siente que no tiene ningún control. Es como si se enfrentara de pronto a un extraño. Aparece bruscamente la sexualidad, aparecen también cambios mentales y emocionales nuevos, desconocidos hasta el momento.

Dentro de la familia, su comportamiento cambia radicalmente. Necesitan  mayor autonomía y privacidad en el ámbito familiar. Se vuelven herméticos, ariscos y hostiles frente a los adultos. Paradójicamente, cobran gran importancia las amistades, las relaciones con grupos de iguales, frente a los que muestran a veces gran dependencia, e incluso un sometimiento excesivo.

Todo ello se explica porque emocionalmente fluctúa y se debate entre lo que era (niño) y lo que quiere ser pero aún no es, (adulto) en medio de bruscas alteraciones y cambios de humor.

El adolescente, debido a su frágil identidad, actúa, más que piensa. Estas acciones  casi siempre van encaminadas a afirmarse, frente al intervencionismo de los adultos. Hay adolescentes que se sienten literalmente “invadidos”, percibiendo a los adultos y sus normas como una amenaza frente a su incipiente identidad. Por ello, actúan de forma rebelde, desafiante, como mecanismos defensivos que esconden una función protectora de su individualidad como sujeto.

Es en este contexto, donde aparecen las llamadas “patologías de la acción”, estudiadas a fondo por Phillippe  Jeammet, jefe del servicio de psiquiatría juvenil en el Instituto Montsouris  de París y presidente de la Escuela de padres y educadores, autor asimismo de libros y artículos sobre problemática adolescente y de adultos jóvenes.

Jeammet plantea que dentro de estas patologías de la acción, vinculadas con el narcisismo, se encuentran los trastornos de alimentación (anorexia y bulimia), junto con otros comportamientos de riesgo, como pueden ser el abuso de alcohol y de otras sustancias tóxicas ( cannabis, coca, éxtasis…etc.). También entraría dentro de esta categoría de  patologías de riesgo, la sexualidad promiscua, actos delictivos y violentos y hasta el rechazo a actuar (inmovilismo o pasotismo extremo), así como las relaciones emocionales adictivas y dependientes e incluso, últimamente han aparecido los trastornos asociados a dependencias de las nuevas tecnologías.

Dentro de que la adolescencia sea un periodo difícil, los que más la sufrirán serán  aquellos con un bajo nivel de autoestima y con problemas acerca de su identidad, es decir, aquellos que no han resuelto satisfactoriamente su narcisismo. Será este grupo los de mayor riesgo y los que tendrán más dificultad a la hora de estabilizarse y de introducirse en el mundo adulto. De una u otra manera, prolongan, inconscientemente, comportamientos y formas de vida adolescente. Este tipo de sujetos, suelen ser muy influenciables: dan enorme importancia a la opinión de sus iguales, necesitan quedar bien en todo momento con la gente que admiran, proyectando una imagen  de perfección. Soportan mal cualquier crítica y necesitan el halago de los demás.

F. Dolto,  conocida psicóloga francesa, especialista en niños y adolescentes, dice: “No hay adolescentes sin problemas, sin sufrimientos; este es quizá el periodo más doloroso de la vida”.

Pero en la adolescencia, no están implicados solo los adolescentes, sino también sus padres, quienes deberían elaborar duelos por los hijos que crecen y por ellos mismos, por la pérdida de su juventud, pues la adolescencia de los hijos suele coincidir con el envejecimiento de los padres: es decir, los padres han de aceptar su realidad, el paso del tiempo y lo que esto conlleva. Deben sanear su narcisismo para allanar el camino a la nueva generación.

El papel de los adultos en la adolescencia de sus hijos es tremendamente importante. Si arbitran los conflictos con escucha, tolerancia, argumentos sólidos, afecto, pero también imponiendo normas y límites, estarán contribuyendo a navegar con relativa seguridad por el turbulento mar de la adolescencia.

 

 

 

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8 respuestas a ADOLESCENCIA Y PATOLOGIAS NARCISISTAS

  1. pms dijo:

    Muy interesante, pero que dificil, cuando tienes a tu lado una persona adulta que desea regresar
    a la adolescencia, a la que quieres y temes por las malas influencias de sus “amigos..”,
    y sus consecuencias .

  2. cony mtz dijo:

    me podria sugerir un libro para profundizar mas este tema.

    • Hola:
      Si quieres profundizar en lo del carácter autoritario te recomiendo: “La pasión del poder” De José Antonio Marina y “El miedo a la libertad” de Erich Fromm.
      Si te refieres a otro tema, dímelo.
      Un saludo.

  3. amy dijo:

    Que bellas palabras expresadas en este informe…gracias

  4. Viviana dijo:

    hola
    he llegado a esta lectura buscando información del narcisismo, ya que a mi hijo se lo diagnosticaron a fines del año pasado. el tiene 18 años.
    leo y me doy cuenta de que el tiene todas las características que informan aquí y la verdad que nose como llevar nuestra vida en paz. el es muy difícil, lo amo con todo mi corazón, pero ya estoy cansada, sufro mucho porque el es mi centro de atención, pero a el no le importa nada.
    a veces creo que me voy a volver loca.
    algún día cambiara esto?

    • Hola Viviana:
      Perdona por la demora en responderte. Lo que me planteas del Narcisismo de tu hijo es hoy día un problema muy habitual. Como bien dices él es el centro de tu vida y encima no te lo agradece. Al contrario. Seguramente piensa que es lo que tiene que ser. Inconscientemente tú alimentas su vanidad. Tu hijo necesita límites y normas. Necesita tenerte respeto. Que tu vida es tuya y no sólo está él en ella. Debes intentar buscar ayuda profesional para que te oriente. No es fácil cambiar pautas que se tienen muy arraigadas. Tendrías que buscar otros apoyos: hacer cosas que te gusten, salir con tus amistades, etc… Si él siente que tú tienes otros intereses aparte de él, su narcisismo disminuirá: Tiene que saber ponerse en el lugar del otro, tener empatía y no creerse el ombligo del mundo… Busca asesoramiento profesional.Ánimo.

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