EL LABERINTO DE LAS ADICCIONES

He empleado el término “laberinto” referido a las adicciones, porque según definición del Diccionario de Símbolos, de J.M. Albert de Paco, un laberinto es: …”una construcción arquitectónica, sin aparente finalidad, de complicada estructura y de la cual, una vez en su interior, es imposible o muy difícil encontrar la salida….el laberinto produce tanta atracción  como el abismo o el remolino de las aguas.”

Algo parecido sucede con las adicciones. Cuando hablamos de “adicción”, nos referimos generalmente a tener una dependencia respecto a una sustancia, actividad o persona. Sería cualquier cosa que el individuo no llega a controlar, que realiza compulsivamente hasta el punto de llegar a perjudicar su salud y su vida.

Se ha llegado a hablar que somos en conjunto una sociedad de adictos a una cosa u otra, quizá como resultado lógico de este Neocapitalismo híper consumista. Para entender la enorme extensión que tienen hoy día las adicciones de todo tipo, tendríamos que examinar dos parámetros:

1.- Ciertas características específicas de los seres humanos que impulsan a la adicción.

2.- El contexto social donde nos movemos actualmente.

1.- CARACTERÍSTICAS ESPECÍFICAS DE LOS HUNANOS QUE IMPULSAN A LA ADICCIÓN

a): La contradicción humana frente al problema de la libertad.

Queremos ser libres, que no nos controlen, que se respeten nuestros derechos, pero al mismo tiempo, la libertad es temida porque nos enfrenta al libre albedrío, nos obliga a tener criterio propio y a tener que tomar decisiones. Es decir, para ser libres hay que saber tolerar la incertidumbre. Este tema lo ha estudiado a fondo Erich Fromm, un autor que ya he mencionado en  otros artículos, en muchas de sus obras: “El miedo a la libertad”, “Tener y ser”, “Ética y Psicoanálisis”, entre otras. Fromm explica  en “El miedo a la libertad” por qué las masas caen tan fácilmente ante los totalitarismos y dictaduras (por ejemplo en el Tercer Reich). Es más fácil ser dirigido, ser esclavo, que te digan lo que tienes que hacer,  a elegir por uno mismo.

En este sentido, cualquier tipo de adicción reduce nuestros márgenes de acción y anestesia la angustia que produce lo incierto.

b): La negación de la muerte.

El ser humano en todas las épocas y en todas las culturas, se ha rebelado ante la muerte. Nuestra finitud nos produce angustia, miedo e intolerancia, ya que somos la única especie animal que tiene conciencia de su destino final. A pesar de todos los intentos por burlar y eludir la muerte que vemos desde tiempos inmemoriales en  todas las artes (desde la pintura, escultura, literatura etc.), nunca como hasta ahora se ha visto un renegación tan radical de la misma: vivimos en una burbuja ilusoria de una eterna juventud (ayudada por los avances de la técnica)… Cualquier cosa, menos aceptar que somos seres orgánicos, que acusamos el paso del tiempo y que tenemos un final biológico.

Las adicciones muestran esta postura contradictoria ante la muerte….El adicto “…en cuanto la repudia, va a su encuentro: sobredosis, carreras en sentido contrario…Solo en las cercanías del desfondamiento o la aniquilación, parece recuperar su ser “, del libro de Víctor Korman : “Y antes de la droga ¿qué?”.

c): El  ser humano prematuro y desamparado.

La especie humana nace prematura respecto a otras especies animales. Durante sus primeros años de vida, el bebé es totalmente dependiente de sus figuras de apego (madre, padre, cuidadores). Si no fuera por este soporte externo, no saldría adelante por sí solo, frente a otras especies de mamíferos, más autónomas en un principio.

En su raíz, la especie humana es portadora de una dependencia originaria, la cual subsiste de algún modo toda la vida. Somos seres relacionales, los vínculos son decisivos para la construcción de la identidad. El problema radica en que si ha existido algún fallo importante en la constitución de estos vínculos, si  no se ha salido relativamente de la dependencia, es fácil caer en el laberinto de cualquier adicción que produzca la ilusión de sentirse completo.

d).- La condición narcisista humana.-

Según vimos en el artículo del Narcisismo, es más primario, relacionarnos con los demás de un modo egoísta, en beneficio de uno mismo, manipulando  para obtener el beneficio propio, que actuar de un modo más empático y solidario, pensando en el bien del otro. En este sentido, las adicciones son el paradigma del egoísmo: Un adicto, lo que busca es la sustancia, persona o circunstancia  a la que está enganchado, para que le llene totalmente su vacío existencial. No un poco. Del todo. En el narcisismo no hay puntos medios, solo valen los extremos: todo o nada.

2.- El contexto social actual.-

Se habla del momento social actual como la era de la transitoriedad vertiginosa, la “sociedad líquida”, término acuñado por Zyngmund Bauman, sociólogo y profesor universitario, autor de varios libros que profundizan en éste tema. Bauman  contrapone “líquido” a “sólido”, porque actualmente, todo va a una velocidad de vértigo, nada cuaja; todo es cambiante y convulso, se nos escapa entre los dedos, como el agua, imposible asir nada, imposible que algo permanezca en estado de reposo. Describe como en nuestra sociedad actual, todo es objeto de consumo, de desecho. Todo se concibe para usar y tirar, no para durar.

Estamos en la era del Neoliberalismo y de la Globalización. Solo importa el parámetro economicista. Al caer el muro de Berlín, la consecuencia ha sido un nuevo orden mundial donde se contemplan poco o nada las diferencias, las naciones, los pueblos, las etnias… No se respeta al individuo (por mucho que se  hable de derechos humanos), no se respetan los viejos valores de igualdad, solidaridad, derechos adquiridos por los diferentes colectivos humanos (parados, trabajadores, mujeres….), no se respeta la palabra dada, el honor, la honestidad, la unión… Solo importa el Mercado y sus Leyes. Frente al Mercado Global, no hay sujetos, solo objetos (consumidores), que se relacionan con otros objetos (bienes de consumo).

Michael Moore, el conocido cineasta americano, en su película “Capitalismo, una historia de amor”, expone que la Democracia (gobierno del pueblo mediante el voto), ha sido sustituida por la Plutocracia (gobierno del dinero, de los Bancos, de los grupos de poder). Es decir, se está dando un nuevo totalitarismo, eso sí, encubierto, disfrazado de ultramodernidad, de eficiencia tecnológica y pretendidamente científica.

Si sumamos los dos aspectos, es decir: la precariedad de la condición humana, y los aspectos más peligrosos del contexto social actual, tendremos como resultado una sociedad  “caldo de cultivo” de adictos.

¿Cuáles serían los rasgos  que caracterizarían el perfil de una personalidad adictiva?:

1.- Un presunto adicto, no acepta la falta, la carencia. Se quiere estar  lleno, colmado, completo. Jacques Lacan, psicoanalista francés, innovador del pensamiento freudiano, nos enseña que el deseo surge de la carencia, de la falta. Si creo que lo tengo todo, no deseo nada. Lo que se fomenta socialmente es una ilusión  de poder abolir la carencia mediante un consumo constante y masivo, lo que traerá como consecuencia, una desgana y una apatía generalizada. Este fenómeno de “pasotismo” lo  podemos observar a diario como patrón de conducta de muchos jóvenes y no tan jóvenes.

2.-Lo anterior trae como consecuencia una pérdida de valores, de ideales, de ilusiones, conduciendo a posturas nihilistas, individualistas, de gran despolitización.

3.-Al no existir valores superiores, aparecen las conductas más primarias: El otro es mi enemigo, mí opuesto… Así prolifera la violencia y la anestesia frente a ella… Es cotidiano fenómenos de terrorismo, xenofobia, malos tratos, asesinatos, pederastia….

4.-Desprestigio de la ética y fascinación ante personajes poco recomendables, convertidos en nuevos iconos a imitar. “Normalización” de la corrupción, tanto pública como privada. Adicción al poder y a la fama.

5.- Culto a la juventud eterna.  “Carpe diem”: hay que vivirlo todo, velozmente y ahora. Negación de la muerte, de la vejez, del paso del tiempo y de la fragilidad de la vida.

6.- Valoración de la acción frente al pensamiento y a la introspección. Estar más en el “afuera” que en uno mismo.

7.-Impasibilidad ante conductas destructivas: desde el medio ambiente, hasta pautas agresivas hacia uno mismo y hacia los demás.

Concluyendo: Ser adicto es ser esclavo. Es estar perdido en un laberinto donde no se encuentra la salida. El laberinto constituye “un reflejo del miedo y la desorientación que el ser humano experimentó cuando la naturaleza se reveló como un entorno hostil. Según esta tesis, antes que el miedo a la muerte, el laberinto evocaría el miedo a la vida.” (Del Diccionario de Símbolos de J.M: Albert de Paco).

Para poder salir de la compulsión repetitiva de las adicciones, si estas nos dominan, hay que empezar a reconocer que algo que se nos va de las manos, que no controlamos a voluntad. Esto sería un buen comienzo. El segundo paso es comunicarlo a nuestro entorno y pedir ayuda, para poner los medios necesarios que nos faciliten abandonar aquello que nos domina, para escapar de la trampa del laberinto.

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6 respuestas a EL LABERINTO DE LAS ADICCIONES

  1. Bertie Fokkelman dijo:

    Hola Adela,

    Por haber tenido algunas pequeñas adicciones en mi pasado (¿y quien no?) como el café donde abusé realmente, el tabaco y el vino pienso reconocer tu portreto de un adicto como un esclavo en su laberinto, cortado de la vida circundante.

    Si das en lo cierto con la descripción de los rasgos de los adictos, la explicación de las circonstancias me parece demasiado negativo. (o sería mi lado positivista?) Leyendo los periódicos una conclusion negativa se justificaría, eso sí, pero afortunadamante ocurren más cosas en el mundo, quizá menos espectulares y a escala reducida de mode que a los periodistas no les parece la pena mencionar, pero pueden ser pasos en otra dirección.

    De cualquier modo, me queda mucha curiosidad por saber los métodos de superar las adicciones. ¿Podrías escribir sobre esto?
    ¿Concoces por ejemplo el libro de David Servan Schreiber: Curación emocional: acabar con el estrés, la ansiedad y la depresión? ¿No podría ayudar contra las adicciones menores?

    Un fuerte abrazo,
    Bertie

    • Hola Bertie:
      Gracias por tu comentario. La verdad es que no conozco el autor que mencionas, veré si hay algo publicado en España. Es cierto que el artículo tiene un cierto tono negativo, pero quizá, yo me mueva más dentro del campo de las patologías y por eso puede dar la sensación de pesimismo. ¡Claro que hay gente que se supera así misma !. Pero seguramente, son casos menos frecuentres y también, tienes razón, a la prensa no le interesa sacarlos a relucir porque lo positivo no vende.
      Estoy hablando en el blog, de problemas, es cierto, es una primera etapa. Algo así como un despliegue de lo patológico, del malestar, para que podamos primero reconocerlo. En una segunda etapa, si que quiero meterme con soluciones, alternativas y herramientas para salir de lo oscuro.
      Me ha encantado tu comentario y agradezco tu aportación. Muchos besos.

  2. Ana Moreno dijo:

    Adela, me ha encantado tu articulo, está super bien documentado y hace pensar. Gracias por escribirlo. Un abrazo.

    • Hola Anita:
      Gracias por tu comentario. El próximo mes de Mayo “El ricón de autoestima ” cumple su primer año. Tengo que agradecerte mil veces tu apoyo y tu afecto. Vete pensando que tenemos mucho que celebrar y también la inaguración de “La fuente del Gato”. Así que para las dos ¡mucha salud y mucha suerte!. Un beso fuerte.

  3. Natalia dijo:

    Buenas Adela,
    Excelente artículo, ciertamente estamos expuestos a tantos estímulos consumistas que pueden hacer que perdamos el control y caigamos en cualquier absurda adición.
    Besos
    Natalia

    • Hola Natalia.
      Ahora mismo doy la bienvenida a unos días de descanso, que falta me hacen. Muchas gracias por tu comentario,espero poder darte noticias nuevas después de Semana Santa.
      Cualquier cosa que te surja, ya sabes que puedes escribirme a mi e-mail, no te cortes.
      Buenas vacaciones y un fuerte abrazo.

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