Trastornos de alimentación ( 2 ).

 

 

La palabra ANOREXIA, viene del griego  y está compuesta de un prefijo (an = sin, no ) y de la palabra “orexis” = deseo.

Es decir, que desde el punto de vista etimológico, la anorexia  sería: “La patología de no desear”.

No solo elimina el deseo de comer, sino que se extiende al hecho  genérico de desear.

Dentro de las anorexias se encuentran dos tipos:

a): Anorexias Restrictivas: Son aquellos casos que con una disciplina férrea logran bajar de peso, primero para adelgazar y luego quedan capturadas en no comer, hasta enfermar.

b): Anorexias Purgativas: Estos casos, no llegan a tener tanto control alimentario, y para adelgazar usan el vómito, los laxantes y el ejercicio físico compulsivo.

En cuanto a la BULIMIA, la palabra viene del latín y significa:”hambre de buey”. Esta patología se caracteriza por atracones frecuentes de comida, seguidos de una serie de pautas purgativas, como las mencionadas anteriormente para no ganar peso, como vómitos autoinducidos, abuso de laxantes y diuréticos, periodos de dietas estrictas y práctica de ejercicio físico intenso.

Este trastorno puede aparecer de dos formas:

1): Bulimia donde previamente hubo anorexia.

2): Bulimia sin anorexia anterior.

Por otra parte, se da el nombre de BULIMAREXIA a formas mixtas, que alternan temporadas de anorexias con otras de bulimia.

Como mencionaba en el artículo anterior, la aparición de un trastorno de alimentación, suele situarse hacia los 13 años ( aunque no se descarta que aparezcan en edades más tempranas; no obstante, esto no es frecuente y no deja de constituir una precocidad excepcional ). Durante toda la adolescencia pueden mantenerse los síntomas, tendiendo a decrecer entre los 25-30 años, coincidiendo con la aparición de otra etapa evolutiva: la juventud con aspectos adultos. En estos años, comienza una estabilización en lo profesional, social y sentimental: Desde  la entrada en el mundo laboral, mayor independencia de la familia de origen, mayores responsabilidades y consolidación del tema de pareja.

En las clases medias y altas, serán los jóvenes con baja autoestima y problemas de identidad los que más dificultad tendrán a la hora de estabilizarse y de introducirse en el mundo adulto. Por consiguiente, serán los que permanezcan más tiempo manteniendo conductas adolescentes, con el riesgo que eso conlleva de permanencia en las llamadas “patologías de la acción” (consumo de drogas, trastornos alimenticios, conductas de riesgo, sexualidad promiscua, acciones impulsivas, etc).

Si nos centramos a examinar los trastornos de alimentación específicamente, sabemos que tienen que ver con una mala resolución de los retos de la adolescencia, pues tanto en la anorexia como en la bulimia se dan patologías narcisistas, que remiten a una gran dificultad en la construcción de la propia identidad y de la autoestima.

En los trastornos de alimentación, uno de los conflictos que encubren los síntomas, radica en el gran temor que tienen estos pacientes de ser influenciados por otros, de sentirse “invadidos” o  “intervenidos” por los demás. Paradójicamente, se trata de gente especialmente influenciable y dependiente de la opinión ajena, que necesitan desesperadamente quedar bien con  los que admiran, proyectando una imagen lo más perfecta posible de sí mismos.

Visto así, este conflicto es irresoluble. Pero la madurez y la superación de conductas adolescentes, implica asumir la siguiente premisa: “Para ser autónomo hay que aceptar ser dependiente y recibir del prójimo”. Además, la construcción de la propia identidad supone haberse identificado con los modelos que se hayan elegido, acercarse a ellos y cuidarlos.

Al respecto, dice Phillippe Jeammet: “Las rupturas en el desarrollo adolescente, se producen porque lo que se necesita del otro, amenaza la propia identidad. “

Estos sujetos, rechazan lo que necesitan ( comida=afecto=relación con los otros), porque piensan que así preservan su intimidad y son más ellos mismos. Sin embargo, se da la paradoja que rechazando  lo que necesit , la necesidad se hace más imperiosa  y al mismo tiempo toleran menos lo deseado.

Si hacemos una equivalencia entre la comida y el afecto, el trastorno de alimentación formularía el siguiente argumento: “Necesito ( el alimento=afecto), pero lo voy a rechazar, porque si empiezo, no voy a poder parar”. Como puede intuirse en  el pensamiento anoréxico o bulímico apunta a un terror a la despersonalización del sujeto. Se intenta, por un lado, defender al Yo ( la propia identidad ) del peligro de ser absorbido por la comida o por el afecto de los otros.

Se intenta salir de este conflicto, por medio de la acción, pero son acciones impulsivas, sin razonamientos, las que constituyen los síntomas de los trastornos de alimentación.

También en estas patologías se sustituye todo lo que tiene que ver con las emociones por percepciones y sensaciones. Se suprimen las emociones para no sufrir, para no sentir la dependencia por alguien y para lograrlo, recurren a acciones violentas, como los atracones,la actividad frenética y compulsiva…. Todo, antes que pensar.

RASGOS DISTINTIVOS DE LOS TRASTORNOS ALIMENTICIOS

Diferentes estudios han comprobado que existe similitud entre el modo de comportarse con la alimentación y el modo de relacionarse con el mundo. De este modo, pueden aislarse dos perfiles de personalidad en los que predomina un modo u otro de ser y de comer. Dichos perfiles difícilmente se dan puros, aunque son bastante aproximados.

Perfil Anoréxico: Rigidez- Dogmatismo- Voluntad Férrea- Autocontrol- Racionalizaciones- Frialdad afectiva.

Perfil Bulímico: Adaptabilidad-  Flexibilidad- Descontrol- Indisciplina-Voracidad material y Afectiva.

Semejanza de ambos trastornos.-

Obsesión por la imagen corporal.- Terror a engordar.- Baja autoestima.- Sensación de vacío.- Ideas depresivas.- Dificultad de concentración.- Distorsión de la percepción con respecto al propio cuerpo.

PRONOSTICO.-

Las posibilidades de curación dependen más de la personalidad individual, que del trastorno en sí. De hecho, pueden desaparecer síntomas ( ej. Los vómitos), pero luego hay que seguir trabajando en terapia otros aspectos, ya que estos pacientes carecen de estabilidad.

Por otra parte, no se pueden afrontar estos problemas centrándonos únicamente el el afectado. Hay que abordar, en lo posible, la temática familiar, puesto que la familia también está implicada, derivando a los padres a grupos de autoayuda especializados en el tema.

Puede y debe asociarse el tratamiento psicológico al de un endocrino, o un médico generalista familiarizado con los trastornos de alimentación, o un nutricionista experto. A menudo es conveniente la intervención de un psiquiatra para la prescripción de fármacos, fundamentalmente ansiolíticos y antidepresivos.

Es más fácil que una paciente bulímica reconozca su problema y se deje ayudar. Pero también, debido a su inconstancia, es más probable que abandónela cura.

A la anoréxica, por su frialdad, le cuesta vincularse a una terapia y aceptar su patología, pero si se consigue, es probable que evolucione positivamente.

Los objetivos de la psicoterapia estarán encaminados a trabajar la identidad del paciente, los propios deseos, la autoestima, el manejo de las normas y la integración personal y social.

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