RELACIONES VAMPIRICAS

MITO DEL VAMPIRO.-  Relaciones vampíricas

Todos conocemos el mito del vampiro: un ser muerto en vida, que se alimenta de la energía vital  (sangre) de una víctima o presa.

El vampiro tiene poderes hipnóticos. De entrada, no ataca a su presa, sino que la seduce. Esta, queda fascinada, sin voluntad propia, hasta caer esclavizada en la relación; perdiendo toda su energía, para finalmente, convertirse en otro muerto viviente, por el proceso de vampirización al que ha sido sometida.

Drácula ha sido el más famoso de los vampiros, personaje de ficción creado por el escritor inglés Bram Stocker. Su historia ha sido llevada al cine en numerosas versiones y siempre ejerce una poderosa influencia en el espectador. ¿ Por qué será?.

Quizá porque el mito del vampiro tiene un punto de realidad en la vida diaria, mayor del que aparece a simple vista: se trata del “vampirismo psíquico”. Este, sí que se da con abundancia en nuestros tiempos. Por eso, he titulado este artículo: “Relaciones vampíricas “.

En el vampirismo psíquico, el “vampiro”, no succiona la sangre de su víctima, sino su energía, sus valores, sus cualidades, su autoestima.

Suele darse este nocivo intercambio  sobre todo en relaciones de pareja, o en relaciones en las que hay gran intimidad.

Para los seguidores del “Rincón de Autoestima”, recomiendo leer el artículo:” Dependencias emocionales”, donde se trata el tema de las “relaciones adictivas”. Las relaciones vampíricas son un tipo especial dentro de las relaciones adictivas; tienen de especial, que uno de los miembros juega el rol de “vampiro” y el otro, sería la “presa “.

PERFIL DEL VAMPIRO.-

Sería una personalidad con un grado importante de narcicismo patológico y tendría algunos de los siguientes rasgos:

1.- Manipula y explota al otro.

2.-Carece de verdadera empatía.

3.-Arrogancia, prepotencia.

4.- Necesidad de halago y admiración.

5.- Envidia los rasgos y cualidades del otro.

6.- Incapacidad para hacer duelos.

7.- Frialdad y agresividad, si se sienten rechazados.

8.- Falta de profundidad emocional.

9.- Egocentrismo.

10.- Megalomanía. Idea grandiosa de sí mismos.

En el narcicismo patológico” el fin justifica los medios”. El otro, no existe como sujeto. Es simplemente, un medio para rellenar el vacío del “vampiro”. En este sentido, tiene la ética del depredador: necesita al otro para sentirse lleno o completo. Se alimenta, como hemos dicho antes de las cualidades y de la autoestima del otro, ya que él no tiene una identidad sólida.

Como no tienen noción clara de la realidad, fantasean y creen tener siempre razón. Se autojustifican todo el tiempo: lo malo siempre está fuera, nunca en ellos. Por eso, inoculan sibilinamente la culpa en las víctimas, quedando ellos exentos de responsabilidad. Este es el mecanismo de “Proyección “: Atribuir lo malo fuera de uno.

Los “vampiros “no son autónomos ni independientes: necesitan a la presa.

ELECCION DE LA PRESA.-

El “vampiro” elige a la presa porque esta es portadora de algo de lo que el carece. (Energía positiva, calidez, valores morales, creatividad, etc ). En consecuencia, para llenarse, quiere apropiarse de estos dones ajenos. Su interés se mantiene en tanto pueda succionar lo que el otro le ofrece.

Sin embargo, en cuanto la presa se rebela o intenta retirarse de la relación, el vampiro pasa al odio, al despecho o a la fría indiferencia.

El juego del “vampiro” consiste en conocer y aprovecharse de los puntos débiles de su víctima. Pero es que todos tenemos puntos débiles. En este tipo de relación, la depredación consiste en detectar los fallos del otro y explotarlos, reactivándolos. Muchas veces, estos fallos son debidos a déficits en la educación o a traumas infantiles mal resueltos. De este modo, el “vampiro” provoca una regresión en su presa.

El ataque vampírico suele paralizar a su víctima, como la araña, que no mata, pero sus capturas quedan enganchadas y desvalidas en la tela que previamente ha tejido. Se establece así una relación sadomasoquista, desde el punto de vista psicológico y estará más o menos encubierta, según los casos.

El error de las víctimas, es no haber detectado a tiempo, que con un vampiro no puede haber negociación, ni acuerdos. No puede establecerse una relación de igualdad, porque son relaciones de dominación y se juega al “todo” o “nada”. Son relaciones en las que de un modo muy sutil, uno manda y el otro obedece. En esta dinámica, a las víctimas no se les ocurre que pueden disentir y ofrecer resistencia.

Un fenómeno interesante en este tipo de relaciones es que cuando la presa ha conseguido zafarse de la relación, a pesar de sentir nostalgia, sienten también un inmenso alivio y ven como poco a poco pueden recuperar su vida.

PERFIL DE LA VICTIMA.-

1.- Suelen ser personas responsables, con un código moral bastante claro.

2.- Tienden a atribuirse culpas de todo tipo, hasta las que no les pertenecen.  Esto las hace vulnerables  para la depresión.

3.-Alto nivel de empatía. Gran disposición para ayudar a los demás y para hacer el bien.

4.- Miedo a fallar, a cometer errores, a ser injustos con los demás.

5.-Crítica exagerada hacia sí mismos.

6.- Sentimientos latentes de inferioridad.

7.- Combinación de tendencias melancólicas con gran vitalidad.

8.- Tendencias reparadoras.

9.-Flexibilidad y gran capacidad de adaptación.

10.- “Ellas (las víctimas) necesitan dar y los perversos narcisistas tomar: no se puede imaginar un encuentro más ideal. La víctima tiene una tendencia natural a culpabilizarse y el perverso rechaza cualquier culpabilidad “( M. F. Hirigoyen ).

RESULTADO FINAL.-

Para terminar, quiero decir que las “relaciones vampíricas” (al igual que en el mito del vampiro) suelen estar rodeadas de secretos, clandestinidad y aislamiento. Así como el vampiro de ficción es fuerte en la noche y no soporta la luz del sol, los perversos narcisistas también se escudan en la oscuridad y en el secreto. No suelen tolerar airear su relación y  hacerla partícipe a otras personas (amigos, familiares, psicólogos… ) porque pierden poder. Quieren tener el dominio absoluto sobre el otro.

Por todo ello, hay que plantar cara, poner luz, aire y límites en este tipo de relaciones…. Sobre todo, si  se ama la vida y no se quiere ser un muerto viviente.

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3 respuestas a RELACIONES VAMPIRICAS

  1. María dijo:

    Estoy desesperada el día de aller tome la sedición de terminar una relación de cuatro años q me tenía muerta en vida.
    Tube q meterlo a la cárcel por violencia doméstica aora me siento culpable yo no quería llegar a ese limite

  2. Elizabeth dijo:

    Hola Adela

    he leído el libro de M.F. Hirigoyen por una relación laboral en mi trabajo en la que yo era la víctima y me ha ayudado mucho aunque no lo suficiente como para desprenderme del vampiro. Se trata de un auténtico vampiro, todas las características las tiene ese hombre. Y yo cumplo en todos los detalles el papel de víctima. Durante muchos años nadie de mi entorno del trabajo quiso pronunciarse y he tenido que liderar sola con la situcaión por más que mis dos hermanas me presionaran luchar contra él. Mi pareja de aquel entonces lo llamaba “un tigre de papel”, o sea: con las manos podía destrozarle en sentido figurativo. Pero yo era incapaz hasta que durante unas vacaciones de verano y después de haber aguantado 4 años (!) puse manos a la obra y me preparé física y mentalmente para poder atacarle de frente. Hasta he tomado homeopatía para poder hablarle (me sentía inhibida hasta entonces). He tenido éxito desde el primer día después de volver a trabajar y durante dos años se ha comportado como un lobo disfrazado de oveja. El año pasado sin embargo retornó a sus viejas costumbres, pero ahora atacaba a la vez otro compañero (sí, lees bien, masculino). En ese compañero se ha equivocado totalmente, porque no se deja someter. Antes de las vacaciones de verano los demás colegas se han pronunciado en cuanto al vampiro delante del gerente, incluso el colega que no tenía ganas de pronunciarse por miedo de represalias ha declarado en contra del vampiro. La situación ahora es: si atreve abrir la boca una vez más estará en la calle. Efectivamente se calla, aunque su mera presencia es incómoda. Supongo que hay que convivir con el vampiro.

    Gracias por este blog. Estoy aprendiendo.
    Saludos!

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