UNA EMOCIÓN COMPLEJA: LA ENVIDIA.

espejoreinaEtimológicamente, la palabra  “Envidia” viene del Latín: “in video”, que significaba  “mirar con mal de ojo”, “mirar mal”.

La envidia es un sentimiento considerado negativo, incluso, vergonzoso, hasta para el propio envidioso. Es sentir tristeza por el bien de otro.

La envidia es una emoción que va por grados:

a): Envidia normal: Es querer o anhelar lo que otro posee, pero sin desear mal a la otra persona. Este tipo de envidia suele ser bastante habitual, no es vergonzosa y puede reconocerse.

b): Envidia patológica: No solo es anhelar un bien que otro posee, sino desearle mal al otro. El origen de la envidia patológica se encuentra en el Narcisismo. El envidioso patológico, sería un sujeto carente de autoestima y sumido en la inseguridad: querría ser “el preferido”, “el único”, “el mejor”, “el que más disfruta”…

 El filósofo Luis Vives  dice a éste respecto:   “Nadie que confía en su valía envidia los bienes del otro”.

Castilla del Pino, psiquiatra, añade:   “El envidioso no se acepta a sí mismo; se propone ser otro y esto, es un proyecto imposible”.

La envidia patológica se mezcla con el odio: Por eso es tan corrosiva. Además, es una pasión que aísla, porque  el envidioso construye un muro de separación entre él y los demás. Produce también una alteración en la percepción, porque todo lo bueno que pueda hacer el envidiado, es considerado como malo. Si además se suma un sentimiento de impotencia, la envidia se convierte en resentimiento. Esta  envidia ataca al otro sin más, solo por su pura existencia. Es odio narcisista.

Melanie Klein, psicoanalista austríaca (1882-1960), creadora de una teoría del funcionamiento psíquico temprano y cuyas contribuciones al Psicoanálisis y a la Psicopatología son importantísimas, explora en sus obras a fondo el tema de la envidia.

Considera Klein  que la envidia es un sentimiento que actúa desde el nacimiento y afecta a las primeras experiencias del bebé, constituyendo una de las emociones más primitivas y fundamentales. Distingue claramente entre “envidia “y “celos”.

La envidia sería una relación de dos partes en donde el sujeto envidia a otro por alguna posesión o cualidad. No interviene nadie más, es una relación dual. Hay que tener en cuenta que en la envidia temprana, el bebé no diferencia “el sí mismo” de los otros.

Los celos se basan en el amor y su objetivo es poseer al objeto amado y excluir al rival. Corresponden a una relación triangular y aparecen en una época posterior, cuando el niño distingue claramente el “tú” del “yo”.

“Los celos tienen que ver con la posesión”- dice José Antonio Marina_ y los define como: “Sospecha, inquietud o recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra”.

La palabra “celos” viene del griego, “zelos” y quiere decir: “desear ardientemente, esforzarse apasionadamente por conservar algo propio”. El celoso tiene afán de apropiarse de otro, de un modo avaricioso, con exceso de apego. Castilla del Pino dice: “Aunque el amor desaparezca, el celoso quiere seguir conservando a su “partenaire” porque este se ha convertido en un objeto de su propiedad “.

En este punto  es necesario hacer la siguiente aclaración: Cuando en Psicoanálisis se habla de “Objeto”, se toma en un sentido comparable al que le atribuía el lenguaje clásico (“objeto de mi pasión, de mi resentimiento, objeto amado”, etc ). No debe despertar la idea de “cosa”, de objeto inanimado y manipulable, tal como corrientemente se contrapone a las ideas de ser vivo o de persona.  ( del Diccionario de Laplanche y Pontalis ).

Volviendo a Melanie Klein, es interesante detenernos en otra emoción muy cercana a la envidia y que a veces se fusiona con ella. Se trata de la

“Voracidad “. Según el Diccionario de la Real Academia se define, referida a una persona: “que come desmesuradamente y con mucha ansia” , “ que destruye o consume rápidamente”.

Para Klein, la voracidad es el deseo de poseer todo lo bueno que pueda extraerse de un objeto, sin tener en cuenta las consecuencias, que podrían ser la destrucción del objeto, perdiendo todo lo que tenía de bueno ; ya que el fin de la voracidad es poseer lo bueno a toda costa.

¿ No nos hace pensar esto en nuestra actual sociedad de consumo desmedido?.

ASPECTOS DAÑINOS DE LA ENVIDIA.-

1): Es una emoción destructiva. Como se basa en ser uno tan bueno como el objeto envidiado, si no se consigue este objetivo, se pasa a arruinar o destruir lo envidiado. Así se suprime la fuente de la envidia. Dicho en Lenguaje coloquial: “Muerto el perro, se acabó la rabia”,

2): Convierte en malo todo lo bueno, porque el envidioso, ya hemos dicho que tiene  la percepción alterada y no reconoce nada bueno del objeto envidiado.

3): Como no puede reconocer el amor que le proporcionan otros, le impide realizar buenas identificaciones, con lo cual, propicia el perenne aislamiento, el cual, a su vez, aumenta la envidia.

4): La envidia patológica suele estar fusionada con la agresión y así le lleva a la destrucción del objeto envidiado.

5): También puede fusionarse con la voracidad, como vimos anteriormente. Entonces el envidioso quiere agotar al envidiado, para que no le proporcione más envidia.

6): Si la envidia temprana es muy intensa puede llegarse a una confusión entre lo bueno y lo malo, interfiriendo en los mecanismos de “escisión “, que como su nombre indican la capacidad de separar o discriminar partes buenas y malas de un objeto. Si no se puede mantener una clara discriminación entre lo que es bueno y lo que es malo, habrá posteriormente dificultades para identificarse con objetos buenos. Todo ello repercutirá negativamente en el desarrollo normal del “yo” y de la Autoestima.

7): Una envidia desmedida lleva a la desesperación: como no se puede encontrar un objeto ideal, no hay esperanza de recibir amor o ayuda. Los objetos destruidos a causa de la intensa envidia, se convierten en persecutorios, siendo fuentes de miedo y culpa.

8): Si el “yo” no se puede identificar con objetos buenos, no puede evolucionar, ni asimilar, ni aprender. Se produce entonces un círculo vicioso: la envidia bloquea la capacidad de introyección e identificación con los objetos buenos, con lo cual, el “yo” precario queda aislado, empobrecido y sumido en la envidia.

9): Frente a la envidia patológica, el “yo “construye poderosas defensas. Serían:

a): Destruir o arruinar al objeto envidiado.

b); Desvalorizarlo.

c): Idealizarlo rígidamente, pero cuanto más rígida es la idealización, más fuerte será la envidia.

Lo contrario de la envidia sería la Gratitud. Esta, viene del agradecimiento que produce el amor y los cuidados del objeto amado. La gratitud templa la envidia. El “yo “puede entonces introyectar e identificarse con los objetos de amor, llenándose  de bondad.

Si se supera la envidia patológica,  lo que quedaría, sería un resto de envidia, que se considera normal. Ya no sería una emoción destructiva, porque puede impulsar a una leal competencia con el objeto amado y ser un sentimiento “ego-sintónico” (en concordancia con el “yo” ). De esta forma, esta envidia normal, no produce culpa ni persecución.

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4 respuestas a UNA EMOCIÓN COMPLEJA: LA ENVIDIA.

  1. namlekkof dijo:

    Te envidio, Adela, que sepas escribir tan bien 🙂

    Por cierto, la diferencia entre zelos y envidia me parece gracioso. En Holanda no existe esta diferencia, que yo sepa.

    Gracias por aclararnos sobre este tema.

    Besos de Bertie

  2. María del Carmen Díaz Hernández dijo:

    Buenas tardes. Te felicito por este artículo. Me ha gustado mucho sobre todo por la diferencia que explicas entre la envidia patológica y la envidia sana. La envidia patológica es cuando deseas algo malo para esa persona llenándote de pensamientos negativos, que nos influyen en nuestra felicidad. Me parece interesante la diferencia entre celos y envidia. Los celos son un problema importante a tratar porque pueden acabar con la persona que lo siente y también quien lo padece. Como refiere Castilla del Pino es importante que todos hagamos un trabajo de autoestima, y conocimiento personal basado en el amor propio para evitar estos sentimientos negativos.

    • Hola Mary Carmen:
      Se ve que has leído a fondo el artículo sobre la envidia. Me ha gustado tu comentario y tu referencia a Castilla del Pino, autor que sé que admiras. Yo también, porque es alguien importante y sabio, sin embargo poco conocido en nuestro país. Sus escritos sobre Psicopatología deberían ser conocidos por todos los psicólogos españoles.

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