MECANISMOS INTERNOS 5.-“IDENTIFICACIÓN CON EL AGRESOR”.-











1.- INTRODUCCIÓN.-

Nos llegan a diario noticias de violencia: abusos sexuales, violencia machista, acoso escolar, acoso laboral….Parece que las relaciones sadomasoquistas son cada vez más frecuentes, constituyendo un fenómeno generalizado que se da en todas las edades y en todas las clases sociales. Cuando hablamos de “violencia” no nos referimos solamente a la violencia física, sino también a la psicológica: Existe el acoso moral, la humillación, el insulto, la descalificación, el aislamiento, el continuo reproche, la atribución injustificada de culpas ,la exclusión sistemática, el exceso de control, las sospechas y dudas acerca de la reputación de alguien…

La violencia es una expresión descontrolada de la agresividad. En otro artículo de este mismo blog titulado. “Las complejidades de la agresividad”, dediqué un artículo a esta emoción, considerándola un componente humano, junto con la sexualidad. La agresividad la tenemos en común con los animales y tiene que ver con los instintos de supervivencia y auto conservación. Sin embargo, cuando la agresividad se descontrola surge el sadismo y esta conducta es desgraciadamente, exclusivamente humana.

Para que exista un agresor, tiene que haber una víctima. Quiero explorar en este artículo  las consecuencias de la agresión sádica en la víctima.

2.- ORIGEN DEL CONCEPTO.-

El mecanismo llamado “Identificación con el agresor” fue descubierto por Sandor Ferenczi, médico y psicoterapeuta húngaro, fiel discípulo de Freud. Ferenczi descubre este fenómeno en el tratamiento de pacientes traumatizados, que habían sido víctimas de abusos sexuales por parte de adultos en la infancia.

En un artículo impresionante, publicado en 1933 y titulado “Confusión de Lenguas”, Ferenczi expone: “Cuando nos sentimos agobiados por una amenaza ineludible, nos identificamos con el agresor. Con la esperanza de sobrevivir, sentimos y nos convertimos precisamente en lo que el atacante espera de nosotros.”

¿ Cómo se produce este mecanismo?. Veremos los siguientes pasos:

1º): Nos sometemos mentalmente al atacante.

2º): Este sometimiento nos permite penetrar en la mente del agresor, para así poder adivinar sus deseos y sus intenciones. De este modo, anticipamos lo que el agresor va a hacer.

3º): Actuamos como un camaleón. Nos esfumamos de la escena como individuos a través de la sumisión, el silencio y la complacencia.

Estos tres pasos se dan en un instante.

Dice Ferenczi: “La víctima se someterá automáticamente a la voluntad de su agresor…con una identificación guiada por la ansiedad…así se introyecta a la persona amenazante y el miedo pude volverse adoración”.

Un fenómeno similar ocurre con el llamado “Síndrome de Estocolmo”, padecido por personas que han sufrido secuestros con peligro de muerte. Los prisioneros desarrollan simpatía e incluso amor hacia sus captores, porque perciben que sus vidas penden de un hilo y se encuentran totalmente vulnerables ante sus opresores.

3.- CONSECUENCIAS DE LA IDENTIFICACIÓN CON EL AGRESOR.-

Las consecuencias de este mecanismo por el cual nos convertimos en camaleones son varias:

1ª): Provoca en las víctimas un modo masoquista de relacionarse con la gente. El agresor pasa de ser una figura externa a ser introyectado por la víctima; o sea, que se convierte en “intra psíquico”, formando parte de la personalidad de la víctima que se percibe a sí misma miserable y merecedora de castigo. Por eso, mucha gente que ha sufrido maltrato de alguien, luego se maltratan a sí mismos. Además su autoestima está por los suelos y su código de conducta es muy escrupuloso, con grandes dosis de masoquismo moral  (Consciencia moral sádica), infringiéndose desde auto reproches hasta auto lesiones.

Racker ( 1968) estudia este fenómeno y aclara que cuando Ferenczi habla de “Identificación con el agresor”, no quiere decir que la víctima imite al agresor sino que “se mete” dentro de la mente del agresor. Así sabe lo que el atacante quiere y se convierte en un agresor de sí mismo. La víctima acaba pensando como el agresor  y se percibe a sí mismo como miserable y merecedora de castigo.

2ª): También se observa en personas que han sufrido maltrato un fuerte sentimiento de auto desconfianza, así como de vigilancia extrema de las conductas de los demás, dándose a veces una gran resistencia a ser influido por otros.

3ª): La “Identificación con el agresor” puede producir también la formación de síntomas obsesivo-compulsivos: Uno no se fía de su propia mente y por tanto, duda y tiene continuos pensamientos rumiantes, así como la realización de actos compulsivos, repetitivos: Por ejemplo,  las personas que comprueban una y otra vez si han cerrado el grifo, el gas, la casa o el coche o repasan mentalmente diálogos que han tenido con otras personas, por miedo a haber dicho algo inconveniente…

4ª): Las víctimas de agresión suelen disociar  la experiencia traumática. Renuncian a su propio “yo”, a sus propias percepciones y emociones. El disociar y por tanto, no demostrar miedo, puede amedrentar al atacante, o que este pierda el interés de hacer daño.

De esta manera, la disociación es una vía para: a): Negociar con la realidad amenazante. b): Evitar un peligro presente. c): Quitar intensidad al peligro, para así poder tolerarlo.

4.- EXTENSIÓN DEL MECANISMO DE “IDENTIFICACIÓN CON EL AGRESOR” EN LA VIDA COTIDIANA.-

Autores posteriores a Ferenczi han llegado a la conclusión de que el “Mecanismo de identificación con el agresor” constituye una táctica universal empleada por personas que están en una disposición débil o desamparada para enfrentarse a otros, percibidos como amenazantes. Esto sería algo así como “complacencia con la autoridad”.

Es decir, no hace falta sufrir un gran trauma o una gran agresión para caer en el mecanismo de “identificación con el agresor”. Alguien que tenga poder sobre nosotros, aunque sea de un modo benigno, como padres, profesores, etc…siempre existe la posibilidad de que esta figura de poder se vuelva peligrosa.

Veremos qué aportan otros autores posteriores a Ferenczi:

1.- ERICH FROMM en su obra “EL miedo a la libertad” exploró la tendencia humana a escapar del libre albedrío, o dicho con otras palabras, de la libertad, de la incertidumbre, de lo desconocido, identificándose con figuras de poder.  Fromm analiza el fenómeno de la aceptación del nazismo por parte del pueblo alemán en la época de Hitler.

2.- HOFFMAN, en 1998, habla de la tentación del ser humano de refugiarse en algo más extenso que uno mismo (patria, ideologías, religiones, sectas…) para escapar de la soledad y de la incertidumbre.

3.- JACK FRANKEL , en 1980, dice : “Sugiero que la identificación con el agresor forma parte de los aspectos de la comunicación que transcurre de forma continua entre personas, mientras interactúan”.  También se pregunta si existe una diferencia del mecanismo de “identificación con el agresor” entre personas que han sufrido graves traumas, frente a otras que se hayan enfrentado a traumas menores.

Concluye que:

a): Las personas más traumatizadas tendrán respuestas más persistentes de “identificación  con el agresor”, independientemente de la situación.

b): Las personas menos traumatizadas tendrán una mayor variedad de respuestas ante una situación de dominación.

 

 

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2 respuestas a MECANISMOS INTERNOS 5.-“IDENTIFICACIÓN CON EL AGRESOR”.-

  1. Inma Luengo dijo:

    Hola Adela. Mi enhorabuena a tu nueva publicacion.
    Sabes que me encanta leerte, y siempre mucho que aprender de ti.
    Gracias!
    Inma L.

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