2.- ATENCIÓN FLOTANTE.-

Es la manera cómo el terapeuta debe escuchar al paciente en terapias de corte analítico: El terapeuta debe dejar que su propia actividad inconsciente funcione de la manera más libre posible. Se trata también de que suspenda sus opiniones habituales, sus juicios de valor, su crítica…

El término “FLOTAR” significa según el diccionario de la Real Academia de la Lengua: ”Sostenerse ( un sólido) en la superficie de un líquido”.

Decía en una conferencia el gran psicoterapeuta y teórico argentino Héctor Fiorini , que cuando el analista entra con el paciente en la sesión, debe tener la mente en blanco. Nunca se sabe de qué se va a hablar allí, ni de lo que va a pasar. La sesión se construye paso a paso, en el presente….Nada más parecido al mindfullness…y nada más apasionante también.

Esta regla es complementaria a la Asociación Libre por parte del paciente. Es decir, ambas partes, paciente y terapeuta se comprometen a un diálogo abierto, espontáneo, ágil y creativo. Dice Freud al respecto :” Al igual que el paciente debe decir todo lo que se le pase por la mente, eliminando toda objeción lógica y afectiva, que le induciría a seleccionar; también el terapeuta debe estar en condiciones de interpretar todo lo que escucha a fin de descubrir en ello, todo lo que el Inconsciente oculta, sin que su propia censura venga a reemplazar la selección a la que ha renunciado el paciente,” ( Freud, Obras Completas, “Consejos al médico que empieza”.).

Los mejores resultados terapéuticos se obtiene cuando el analista SOLO ESCUCHA en la sesión. No especula, no persigue nada en concreto…Solo se deja sorprender por el discurso del paciente, libremente y sin ningún prejuicio… Será DESPUÉS de la sesión cuando pueda sacar mejores conclusiones o interpretaciones.

Lo fundamental para desarrollar una Atención Flotante, repetimos es que el analista intente suprimir o neutralizar en la medida de lo posible la influencia de sus prejuicios conscientes y de sus defensas inconscientes en la escucha. Para ello el analista deberá haber pasado antes de ejercer  su profesión, su propio análisis, el llamado “Análisis Didáctico”. Este, garantiza esa neutralidad tan necesaria para la escucha terapéutica: El terapeuta debe conocerse, haber revisado su historia personal, sus traumas, sus “puntos ciegos”, sus miedos y sus defensas.

El objetivo ideal sería conseguir una escucha “de inconsciente a inconsciente”, o como dice Freud en el mencionado artículo: “ El inconsciente del analista debe comportarse con respecto al inconsciente que emerge del paciente como un auricular telefónico, con respecto al micrófono.

Asimismo, la escucha se debe basar en la empatía incondicional del terapeuta al paciente. Esta actitud afectiva contrarresta  los prejuicios, las etiquetas, fomentando la libertad y creatividad necesarias para el trabajo terapéutico.

 

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